15 de agosto de 1944, diez semanas después de Normandía, otro desembarco en las playas del sur de Francia sería decisivo en el desenlace de la Segunda Guerra Mundial.

Miles de soldados franceses lanzaron aquel día una segunda ofensiva para participar en la liberación de Europa del yugo de la Alemania nazi.

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Además de acelerar la retirada alemana, este segundo desembarco fue altamente simbólico para esta nación deseosa de enfatizar su papel en su propia liberación.

Diez días después, París era liberada en medio de festejos multitudinarios.

La liberación de París. /AFP

La liberación de París. /AFP

Pero regresemos al principio. Sólo un puñado de soldados franceses habían participado en el desembarco de Normandía unas semanas antes. El general Charles de Gaulle desairó la operación después de haber sido excluido en gran medida de su planificación.

En la ofensiva mediterránea participaron 450.000 hombres, de los cuales 250.000 venían de las colonias francesas del norte de África.

Mujeres. Soldados francesas desembarcan en Marsella. /AFP

Mujeres. Soldados francesas desembarcan en Marsella. /AFP

"A nivel político, este desembarco tuvo una importancia vital, especialmente para De Gaulle, quien pudo entonces decir que las tropas francesas liberaron Francia", explica Florimond Calendini, director del Memorial del desembarco y de la liberación de Provenza en Toulon (sureste).

"Después de la humillante derrota de 1940, ver a un ejército francés liberando el territorio nacional mostró al mundo entero que Francia tenía la capacidad de combatir"

Pero el recuerdo de la llamada Operación Dragoon se ha desvanecido a lo largo de las décadas, eclipsada por el legado de Normandía. "Muchos franceses no conocen los desembarcos de la Provenza", señala Calendini.

"La publicidad del desembarco de Normandía es enorme, porque detrás de ella está todo el 'soft power' de Estados Unidos, con películas que dieron la vuelta al mundo".

Solados británicos a su llegada a la playa durante el desembarco de Normandía./ EFE

Solados británicos a su llegada a la playa durante el desembarco de Normandía./ EFE

Los franceses lanzaron el asalto poco después de la medianoche del 15 de agosto subiendo por los acantilados rocosos de Cap Nègre, en el litoral mediterráneo.

"Nancy tiene tortícolis". Fue con este mensaje codificado, enviado por radio desde Londres, que los combatientes de la resistencia en el sur de Francia fueron alertados de la inminente ofensiva la noche anterior.

Prisoneros alemanes tras su rendición en Fort de la Feste de Viste, cerca de Marsella./ AFP

Prisoneros alemanes tras su rendición en Fort de la Feste de Viste, cerca de Marsella./ AFP

La operación fue rápidamente un éxito. El 17 de agosto Hitler ordenó la retirada de sus tropas del sur de Francia, a excepción de los puertos estratégicos de Toulon y Marsella. Pero pocos días después, el 27 y 28 de agosto, ambos fueron tomados por las fuerzas francesas.

"En menos de 15 días toda la Provenza fue liberada. Fue una gran sorpresa para los aliados", explica Calendini.

Y a partir del 12 de septiembre, estos soldados se unieron a las fuerzas que avanzaban desde Normandía, lo que permitió a los aliados consolidar sus fuerzas antes de la ofensiva final contra los ocupantes alemanes.

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África desempeñó un papel primordial en la victoria en la Provenza francesa. Fue en ese continente donde el ejército francés se reconstituyó tras la debacle de 1940.

En ese entonces, el "ejército B" de Francia contaba con cerca de 600.000 hombres, de los cuales dos tercios venían de países que aún se encontraban bajo dominio colonial.

Fusileros senegaleses y argelinos, y marroquíes conocidos como "goumiers". / AFP

Fusileros senegaleses y argelinos, y marroquíes conocidos como "goumiers". / AFP

Entre ellos se contaba unos 233.000 "musulmanes", como se les llamaba en ese momento, principalmente fusileros senegaleses y argelinos, y marroquíes conocidos como "goumiers".

"Sin su imperio, Francia sólo habría sido un país liberado. Gracias a su imperio, Francia es un país victorioso", dijo Gaston Monnerville, diputado del territorio de ultramar de la Guayana Francesa, poco después del fin de la guerra.

Las tropas africanas pagaron un alto precio, con 55.000 muertos en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.

28 de noviembrer de 1943.  Stalin, Roosevelt y Winston Churchillen la conferencia de Teherán./ AFP

28 de noviembrer de 1943. Stalin, Roosevelt y Winston Churchillen la conferencia de Teherán./ AFP

Sin embargo, durante años, la mayoría de los franceses pasaron por alto este sacrificio, y en 1959 el gobierno congeló las pensiones militares de los soldados de las antiguas colonias que sirvieron en el ejército francés.

En 2010, el expresidente Nicolas Sarkozy alineó las pensiones de todos los veteranos, independientemente de su nacionalidad o lugar de residencia.

Para rendir un homenaje al sacrificio de estos africanos, el presidente marfileño Alassane Ouattara y guineano Alpha Condé participarán a las celebraciones del 75º aniversario del desembarco de Provenza el jueves, presidido por el presidente Emmanuel Macron en el cementerio nacional de Boulouris, en el litoral mediterráneo, donde están enterrados 464 soldados muertos en la operación.

AFP