Todavía en gateras, el plan Precios Esenciales cosechó en las últimas horas controversias, y del lado menos impensado: el empresarial.

Empresarios de primera línea dejaron claro que podrán aplicar el esquema de denominados “pre­cios esenciales” en la medida que el gobierno pueda mantener las variables económicas como el dólar y la inflación, antes de reunirse con el presidente Mauricio Macri en la Casa Rosada.

Por su parte, el ministro de Trabajo y Producción, Dante Sica, reafirmó que el programa Precios Esencia­les es “voluntario” pero de “cumplimiento obligato­rio”, aclaró que “no se trata de un plan antiinflacionario”, y remar­có que medidas como el conge­lamiento de precios “fracasaron” en la Argentina.

“Una cosa es el acuerdo que hemos realizado con 64 produc­tos que nosotros denominamos esenciales, que van más apunta­dos a lo que es la canasta básica, es decir es más una política de ingresos que una política antiin­flacionaria”, dijo.

Sica brindó una conferencia de prensa junto al secretario de Co­mercio, Ignacio Werner, tras la reunión de los empre­sarios con el Presidente.

“Esto no es una política antiinflacionaria -reafir­mó el ministro- y no es un congelamiento de precios; congelamiento de precios es una decisión unilateral por parte del Ejecutivo que engloba a toda la cadena de productos y todos conocemos los fracasos que ha tenido en la historia económica de la Argentina en los últimos 40 o 50 años”.

Sica dijo que el programa lanzado por seis meses es “un acuerdo voluntario en una gama de productos que más una política antiinflacionaria, es una política de ingresos que complementa lo que venimos haciendo”.

“Tenemos un programa económico; queremos ir hacia una economía que sea más competitiva, que esté más integrada y para eso hemos empezado a tra­bajar con una reforma fiscal que apunta a poder bajar impuestos”, remarcó el titular de la cartera de Trabajo y Producción.

Sica contó que en la reunión con los empresarios el presidente Macri les dijo que es “importante el equili­brio fiscal de este año”, pero mucho más “el del 2020, porque se va tener que mantener bajando impuestos, ya que la meta es dar más competitividad a la econo­mía”.

Respecto del acuerdo, detalló que “las reglas de jue­go estaban claras, ya que venía­mos trabajando con ellos”, a la vez que sostuvo que “los países que ganaron la batalla” tuvieron como eje “la macroeconomía, es decir tener cuentas sanas, no utilizar el Banco Central como fuente de emisión y, por otro lado, compe­tencia en los mercados”.

En cuanto al funcionamiento de los precios de “los 64 produc­tos, precisó que los supermerca­dos tienen tiempo hasta el lunes próximo para que estén disponi­bles y bien señalizados y ubica­bles en las góndolas”.

Los representantes de los gigantes Arcor, Ledesma y Adecco, y la alimenticia Copal, fueron los primeros en llegar a la sede gubernamental para reunirse con el presidente Mauricio y el ministro de la Producción, Dante Sica.

La inflación y el tipo de cambio resulta clave para la buena salud del plan (el que aún no salió a la calle), en tiempo electoral en clave reelección.

A esta medida (la del control de precios) se deberán agregar otras de mayor impacto para aliviar la situa­ción planteada por los empresarios. En medio, la cre­ciente pérdida del poder adquisitivo, que carcome la credibilidad oficial.s