El impresionante Liverpool que comanda Jürgen Klopp, que lleva 39 partidos sin perder, logró que su inmediato perseguidor cuente con muy pocas esperanzas de alcanzarlo y pelear por el título. Es que a falta de 14 jornadas y con los Reds debiendo aún dos partidos, la fecha de la Premier arrancó con 16 puntos de ventaja entre el líder y su escolta, Manchester City.

En este escenario, el equipo de Pep Guardiola sabía que ya no tenía margen de ceder terreno. Y el encuentro de visitante ante el Sheffield United asomaba como un escalón más que no permitía tropiezos.

Con Sergio Agüero en el banco y Nicolás Otamendi desde el arranque, el City tomó las riendas del juego y si bien sigue sin brillar contó con chances de abrir el juego en el primer tiempo. La más clara fue a los 36 minutos, tras una corajeada de Riyad Mahrez, que entró al área por derecha y se dejó caer ante la marca a destiempo de Chris Basham. El brasileño Gabriel Jesus se hizo cargo del penal, pero el arquero Dean Henderson adivinó su intención, voló a su derecha y tapó el remate a media altura para mantener el cero.