Al menos cinco personas murieron en el derrumbe de dos edificios provocado por el terremoto de magnitud 6,3 que sacudió ayer el norte de Filipinas. Tres cuerpos fueron hallados en un edificio de cuatro pisos colapsado en la ciudad de Porac, en la provincia de Pampanga, al norte de Manila. Otros dos -el de una anciana y su nieto- estaban entre los escombros de otro edificio en la ciudad de Lubao. Filipinas es parte del “Cinturón de Fuego” del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica. (AFP)