Los espacios de dimensiones amplias y ubicaciones exclusivas, ascienden a $400 mil mensuales.

 

Las dificultades económicas que atraviesa el país se perciben en cada cuadra del centro de la ciudad. El mayor reflejo son las decenas de comercios que cerraron ante la imposibilidad de sostener los alquileres. Según un relevamiento de El Diario de La República, los precios de los locales céntricos, pequeños y medianos, oscilan entre $50 mil y $100 mil por mes; otros casos como los espacios ubicados en galerías pueden variar entre $7 mil y $30 mil, mientras que las contrataciones más caras llegan a los $400 mil.

"La situación no ha mejorado nada. Es cierto que estamos en una transición en la que hemos cambiado de gobierno y se aplican medidas que no contienen un resultado inmediato, la mejora va a demorar, incluso se observa que hay liquidaciones anticipadas en gran parte de los comercios", sostuvo el vicepresidente de la Cámara de Comercio de San Luis, Jorge Moyano.

Coincidió en que la disminución de alquileres corresponde a la crisis y aseguró que el contexto local es crítico. Adelantó que el sector de los comerciantes mantiene diálogos con los inmobiliarios para acordar incrementos que no signifiquen un golpe al bolsillo.

"San Luis no es una plaza barata en términos de alquileres, de hecho es la más cara de Cuyo. Todo eso se traslada a los costos y se traduce en un impacto al público", aseguró.

En octubre de 2019 un relevamiento de este medio arrojó que en 31 calles céntricas había un total de 60 comercios cerrados, comprendidos por espacios en alquiler y otros sin ningún tipo de actividad. Esta vez el recorrido se efectuó en el radio extendido entre las calles 9 de Julio, San Martín, España y Colón, con entrecruzamientos por Ayacucho, Pringles, Junín, Pedernera y Lavalle. El total de comercios sin actividad resultó de 56. Si bien la cifra arroja una leve merma en el número, la tendencia sigue siendo negativa.

"El alquiler cuesta $7 mil y entiendo que es un número que no se relaciona con las medidas que posee el local, ni siquiera tengo baño. Otros negocios más grandes están en $30 mil", indicó Franco Núñez, que trabaja en una galería. 

La queja es redundante. Si bien algunos empleados eligen no hablar públicamente para evitar inconvenientes en sus trabajos, sostienen que las cifras son altas.

La misma realidad experimentan los almaceneros donde los últimos números expusieron que de 2.810 locales habilitados en la ciudad, el 30% tuvo que cerrar.

El centro que agrupa al sector en la provincia diagrama, a través de la Confederación General Almacenera de la República Argentina, un proyecto que brinda garantías a los inquilinos de cara a los contratos inmobiliarios y a la regulación de los precios. Planifican presentarlo en el Concejo Deliberante y si es necesario en la Legislatura.

"Para dar una idea, hay gente que viene alquilando desde hace 30 años un local específico y de golpe el heredero de la propiedad decide desechar el vínculo; por más que el inquilino estableció una conducta intachable, sin demorar ni un mes de pago, la decisión se concreta. Eso queremos cambiar", dijo el directivo de la entidad, Ángel Soria, que además cuestionó los elevados alquileres porque "asfixian a los comerciantes", que, a su vez, deben saldar los impuestos.

 

Qué dicen los martilleros

El presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos, Fernando Olcese, tiene una visión que difiere del panorama expuesto por los comerciantes.

Reconoció que el sector sintió el impacto de los vaivenes económicos, pero subrayó que en lo que va del año se generó un pequeño movimiento positivo en las contrataciones.

"Hay locales que hacía un año y medio no se alquilaban y ahora se están reactivando, la gente vuelve a invertir para montar un comercio, incluso se están negociando los precios", dijo.

 Explicó que el segmento que se mantuvo sin modificaciones trascendentales es el de los alquileres más caros, aunque afirmó que no crecieron.

 "El hecho de que sus dueños tienen un respaldo económico muy grande provoca que se mantengan, pero hubo casos como Musimundo o Ribeiro que cerraron. Se han quedado bastante quietos", manifestó.

"No podemos seguir sin hacer girar la rueda de la economía. Ya pasamos el cimbronazo de las elecciones y la gente está ansiosa de poder mover un poco el bolsillo", expresó.