Por Federico Jelic
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A una semana de la Asamblea General Ordinaria en Belgrano, ya se presienten climas de controversia discursiva, enconos personales y diferencias ideológicas, con el descenso ya consumado y con la eliminación en la Copa de la Superliga. Con este panorama opaco en lo deportivo, al menos el oficialismo tendrá una carta para refrendar ante sus socios su buen aporte dirigencial, como para explicar que el club de Alberdi puede presumir de seguir ganando el campeonato administrativo, por goleada.
Está claro que muchos hinchas prefieren los goles y la permanencia del equipo en la Superliga antes de cierto orden institucional, solo que muchas veces van de la mano. Pero sin dudas los libros contables mantienen el equilibrio financiero como pasó a lo largo de este proceso y en estos ocho años en Primera División. El desafío, claro está, es sostener este crecimiento sostenido ahora en la B Nacional con menos recursos y contra los injustos y desproporcionados dineros del reparto de los derechos de TV.
Así y todo, la medalla en la faceta económica esta: En el ejercicio de memoria y balance que presentará la dirigencia en la Asamblea para su aprobación, en la exposición se reflejará un superávit de 20 millones de pesos. Nada más y nada menos.
Vale decir entonces, que en los estados contables Belgrano figura en la cima del torneo. Desde el levantamiento de la quiebra, licuación del pasivo y retorno de la entidad a los socios, no se generaron deudas importantes y mantuvo un bienestar que le permitió inversiones y capitalizarse. Solo que cuando la pelota no entra, pega en el palo y sale, el socio se queda con esa última palabra. La Asamblea se presume caldeada.

El castigo a los responsables deportivos
Los estallidos en redes sociales en contra de la dirigencia siguen sin cesar. Ojo, los ataques hacen blanco en la “capacidad” de los dirigentes para armar un plantel competitivo, que terminó desembocando en el descenso a la B Nacional, puntualmente pidiendo la cabeza de Franceschi y las renuncias de la secretaría técnica que ya no existe más. Bueno, ya sin el otrora ídolo Juan Carlos Olave como manager, las salidas de otro personaje muy querido en la tribuna como Gastón Turús y sin Fabio Talarico, podríamos decir que ese comité asesor deportivo quedó desmantelado, aunque falta el paso afuera de un integrante. Pero no: Hernán Castex, cuestionado por todos, incluso algunos jugadores y otros dirigentes dentro de la estructura dirigencial, sobrevive y sería reciclado en otro cargo. Incluso desde el club le pagaron una capacitación en Europa, provocando la cólera de muchos hinchas que solicitan su inmediata desvinculación.
Contra todo eso pelea Franceschi. Castex es su protegido (vaya a saber qué atributos tendrá o cómo será el acuerdo) y desde la oposición fustigan sin piedad. Hubo un alto al fuego con Olave y Turús, ya que fueron incorporaciones que llegaron más desde la mirada política en tiempos proselitistas para empatizar con el pasional hincha de Belgrano y contagiar su voto.
Franceschi en sus apariciones públicas siguió defendiendo el modelo de gestión, que no fue muy diferente a los años anteriores. Es más, fue una continuidad del proceso de Armando Pérez, con austeridad en la cartera, respaldo a los juveniles, auspiciando futuras ventas y equilibrar los números como prioridad. Solo que en este caso, no alcanzaron las apuestas y los refuerzos no estuvieron a la altura. El tema es que el propio mandatario se metió en la jungla discursiva al afirmar que “van a llegar refuerzos de jerarquía” que finalmente no pudo cristalizar. ¿Consecuencia? Belgrano en agosto comenzará a remar en la segunda categoría del fútbol argentino.
El eterno opositor Santiago Montoya había advertido esta situación dos o tres años atrás, cuestionando la idoneidad de los encargados de conformar el plantel. Pero a la hora de elegir autoridades, por algo el socio eligió continuar el ciclo de Pérez ahora con Franceschi como cara visible en vez de sus acalorados discursos.

Volver a remar
Lo importante a destacar del superávit tiene que ver con el “colchón” económico para encarar el primer tramo del segundo semestre. Porque en el fútbol argentino bajar de Primera a la B Nacional es salir de un coqueto housing con seguridad privada para mudarse a un barrio sin servicios en la periferia. Metáfora cruda si las hay. Es que ahora dejará de percibir casi 90 millones de pesos en concepto de los derechos de transmisión para empezar a recibir entre 30 y 35 millones. Así de desproporcionado.
¿Podrá mantener su presupuesto Belgrano y sus casi 300 empleados? El propio Franceschi defendió su postura reafirmando que “cada empleado es necesario” y garantizó la mantención de la fuente laboral. Desde el sector de la dirigencia de “Amás Belgrano” coinciden en sintonía de no recortar aunque temen que achicar la planta sea algo inevitable. Ni hablar de la oposición, sobre todo el nuevo núcleo “Belgrano es de todos” (encabezados con el abogado Federico Lazcano Colodrero, autor de las últimas denuncias contra la dirigencia y quien firma los pedidos de respuestas a la dirigencia, sin contestación). La visión de ellos es que de no existir un volantazo económico e institucional, el “Pirata” podría volver a caer en proceso de quebranto.
No faltaron aquellas miradas que reproducen sin tapujos que Belgrano “Construyó una tribuna a cambio del descenso”, por el costo que significó ampliar el Gigante de Alberdi, a casi 30mil espectadores, con la platea “Cuellar” de la calle Hualfin. Belgrano mantuvo su taquilla de socios, y captó más precisamente gracias a esa remodelación pero para los últimos tramos de finalización de las obras necesitó de un financiamiento externo. No alcanzaba con la donación del socio. Se recurrió a los recursos por la venta del defensor Cristian Romero a Genoa de Italia. De hecho, todos se frotan las manos implorando una transferencia a Juventus, ya que aún conserva un 20 por ciento del pase.
¿Qué valorará el socio? ¿El título de campeón administrativo con 20 millones de pesos de ganancia en las arcas del club o no tendrá piedad con el descenso deportivo? La asamblea tendrá la última palabra. Mientras tanto, el presidente honorario o mejor dicho, el director ejecutivo Armando Pérez se mantiene en silencio, mientras planea su regreso al poder el año próximo en los escrutinios, soñando con repatriar al DT Ricardo Zielinski como eje de campaña. ¿Se dará?