Hay tranquilidad en el campamento de San Martín de Tucumán después del éxito ante Huracán, aunque se sabe que las urgencias por sumar puntos siguen latentes.

Si bien matemáticamente todavía mantiene chances de evitar el descenso, el equipo que dirige Ricardo Caruso Lombardi es consciente de que no será fácil, y que tendrá que dejar hasta la última gota de sudor en las últimas tres fechas para poder concretar la hazaña.

Ayer, los jugadores realizaron un nuevo entrenamiento en el Complejo Natalio Mirkin, pensando en el choque del domingo con Boca, y su entrenador mostró que no tiene apuro en definir la formación.