En Mitre al 1100, una vieja casona está recuperando el resplandor que tenía en los años sesenta. Allí, dos amigos llevan adelante un proyecto de reutilización de indumentaria, calzado y accesorios en desuso.

"Estos comercios se están dando en varios lugares del mundo. Incluso en Buenos Aires ya hay varios locales. Acá en Salta recién está surgiendo la tendencia vintage", expresó Agustín del Campo Bettella, que junto a su amigo Hugo lleva adelante este proyecto desde diciembre del año pasado.

La antigua casa de techos altos está siendo recuperada de a poco para funcionar como un espacio de negocios e intercambio. Desde que la alquilaron, Agustín y Hugo cambiaron la instalación eléctrica del local, recuperaron los pisos y arreglaron las paredes. Un carpintero conocido fue quién reparó los viejos ventanales, limpió vidrios, pintó marcos y cambió el tono de las persianas.

Lo mismo ocurrió con la puerta. Agustín adquirió algunas placas de pallets y las transformó en un recibidor donde se encuentra conectada su notebook y la cafetera. En una de las esquinas del salón construyó el cambiador.

Así cambiaron la cara de la casa para su emprendimiento y comenzaron con el trabajo en las redes sociales. A través de este medio de comunicación, fueron informando sobre este local que, además de vender ropa en desuso también la compra. Y esto puede ser tal vez lo más novedoso, ya que crearon una plataforma virtual en la que los interesados en este intercambio pueden enviar las fotos de sus productos, pedir retiro a domicilio, conocer los códigos de su mercadería y seguir su estado hasta que se venden.

En su encuentro con El Tribuno, Agustín contó que abrieron las puertas el 8 de diciembre de 2018 y se atiende de jueves a domingos con horarios más amplios que los que maneja el comercio en Salta. "Apuntamos a que los interesados en traer sus prendas para la venta, puedan pasar antes de ingresar al trabajo o cuando salen del mismo", detalló.

Si bien Agustín es de Salta, vivió un largo tiempo en Buenos Aires, donde esta tendencia está ganando mercado rápido. "En Europa es una movida que se está dando desde hace años. Se busca darle una oportunidad a esas prendas que ya no se usan, que no quedaron bien, que alguien recibió de regalo y nunca fue a cambiar", agregó.

No es feria americana

Uno de los dueños de La Perchería advierte que este local no funciona como una feria americana, donde la ropa que se comercializa proviene de otros países, llega en bolsones y no tiene un proceso de separación ni exigencias de control. En el caso de este local, las prendas se adquieren a través de manos del dueño y son productos, en su mayoría, de fabricación nacional.

"Acá vienen los interesados en vender, que seleccionan de su placard las prendas que quieren ofrecer. Antes de ser aceptada para la venta la ropa debe pasar por un proceso de selección", aclaró.

Este proceso implica que las prendas deben estar lavadas y limpias, no deben tener roturas ni manchas y deben ser de calidad en la confección y en el estilo. Las prendas no deben estar desgastadas. También se selecciona por temporadas, a excepción de los jeans, que se comercializan durante todo el año.

"Estaría bueno que esta movida surja también con los muebles y no solo con la indumentaria. Porque esto colabora también con la economía", expresó Agustín.

 Por sistema online

La Perchería cuenta con una página web en la que se informa a los interesados sobre los procesos de selección de la prendas y las formas de intercambio comercial. Aquellos que están interesados en vender sus productos, pueden acercar sus prendas al local o mandar fotos al correo del local, donde se le informa sobre la selección y se envía un cadete para que retire las prendas. Si el interesado acepta la venta al público, el local crea una cuenta y un usuario con la dirección de mail y número de documento. 
El objetivo es que la persona conozca en qué instancia se encuentran sus productos y se entere si ya se vendieron. Además, el objetivo es conocer cuál es el estado de la cuenta y los ingresos que hubo por las ventas.