La mujer de León Domingo Burela (64), el profesional asesinado a disparos hace una semana en su casa de Las Heras, habló en el expediente. Confirmó también que se llevaron dos armas. Más allá de su testimonio, hay indicios que colocan un manto de dudas sobre la hipótesis del asalto. No hay detenidos.

El móvil del crimen de León Domingo Burela Yanchina (64), asesinado a tiros hace una semana en su casa de Las Heras, continúa siendo una incógnita para detectives que trabajan en el caso. La primer hipótesis que se manejo fue la del asalto, pero a partir de una serie de pruebas que se fueron recaudando esta comenzó a perder fuerza. Sin embargo, en su declaración testimonial, la esposa de la víctima ratificó que el autor sustrajo elementos de valor en la propiedad del barrio Kolton, precisamente joyas, dinero y un par de armas de fuego.

Más allá de este dato sobre los faltantes, que no había trascendido, los pesquisas avanzan cuidadosamente en la instrucción. Para esto, buscan dar con pruebas contundentes que permitan esclarecer el móvil y así saber hacia dónde apuntar la búsqueda de él o los sospechosos, explicaron fuentes consultadas.

Por su parte, nuevos informes han permitido realizar una reconstrucción más detallada sobre el hecho de sangre.

Según la investigación, Burela estaba sentado en un sillón del living de su casa viendo televisión cuando fue sorprendido por el matador. Esto lo determinaron debido a que el asiento se encontraba de frente a la TV y el hombre tenía el control remoto junto a su mano izquierda.

Además, Policía Científica informó que el cadáver de la víctima no presentaba desplazamiento alguno, por ende no se movió en los instantes previos a ser asesinado, ni tampoco su cuerpo fue acomodado post mortem.

Lo llamativo es que, al momento en el que el malviviente ingreso a la propiedad, los tres ingresos a la casa se encontraban abiertos.

Esta situación resulta extraña a partir de las afirmaciones de familiares de Burela horas después del crimen, quienes indicaron a El Sol que el hombre “estaba obsesionado con la inseguridad” debido a dos robos que había sufrido años atrás, razón por la cual estaba atento a cada salida de los integrantes de su familia para que las puertas permanecieran cerradas.

Si bien testigos declararon que el médico había estado barriendo minutos antes, los detectives no encuentran una razón lógica para que este haya dejado las puertas sin llave.

Con respecto a los faltantes en el domicilio de Burela, su mujer, quien se encontraba haciendo ejercicios en un gimnasio cuando ocurrió el asesinato, declaró ante la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos que constató que le faltaban dos alianzas, un anillo cintillo, un dinero que habían cobrado del alquiler de un departamento, 15 mil pesos en efectivo que habían sacado del cajero y dos armas de fuego: una pistola 9 milímetros y otra calibre 22.

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De estos elementos, sólo se ha podido comprobar el faltante de las armas, ya que el hombre tenía registradas tres a su nombre y en la casa sólo se encontró un pistolón, revelaron fuentes cercanas al caso.

Pero, alrededor del robo también existen ciertas dudas por parte de los investigadores. Esto porque en la casa no se encontró el desorden típico que queda tras un atraco. En cambio, sólo hallaron un cajón abierto en la habitación matrimonial y algunas prendas de ropa en el piso, detallaron.

Por último, otra de las situación que despierta la incertidumbre entre los pesquisas es la forma en que Burela fue “ejecutado” y el posterior escape del autor que describieron los testigos.

La necropsia arrojó que al profesional le dieron un balazo en la zona de la axila izquierda, otro en el hombre del mismo sector, el siguiente le rozó el cuello e impactó en una ventana que da a la calle y el último fue en la parte superior del cráneo, herida que le provocó la muerte. Cabe destacar que todos los disparos se produjeron de arriba hacia abajo.

Asimismo, los vecinos que fueron testigos auditivos e indirectos del crimen afirmaron que tras escuchar las cuatro detonaciones de arma de fuego, observaron a un sujeto de prendas oscuras salir de la casa a paso acelerado.

Los detectives piensan que si el malviviente mató a Burela para robarle no hubo tiempo para llevarse el faltante denunciado y luego darse a la fuga, a partir de los descripto en las declaraciones.

Por el contrario, en caso de que se haya alzado con las pertenencias antes, no hubiese tenido la necesidad de quitarle la vida. Más aún, cuando no se encontraron signos de que la víctima se haya resistido de alguna forma al supuesto asalto, refirieron las fuentes.

Así las cosas, con una danza de hipótesis, los investigadores continúan trabajando en el expediente para intentar dar con el homicida que, según fuentes policiales, no está identificado.