La fiscal penal María Soledad Filtrin confirmó hoy que quedó formalizada la denuncia de un damnificado en contra del exobispo Gustavo Zanchetta por abuso, adelantó El Tribuno. La denuncia, según lo informado, fue realizada en la Fiscalía de Orán por una persona que pertenecía a la congregación que dirigía el religioso, quien aportó información respecto a la investigación que ahora es llevada adelante por dos fiscales. Así lo informó hoy el Ministerio Público Fiscal de Salta.

En vista de este nuevo elemento que se sumó y dada la complejidad del delito a investigar, la Procuración dipuso la participación conjunta de los fiscales penales Maria Soledad Filtrín y el fiscal penal 1 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Sergio Federico Obeid.

Las actuaciones habían sido iniciadas de oficio por la Fiscalía Penal de Violencia Familiar y de Género de Orán, a cargo de Filtrin, por supuestos abusos cometidos por el exobispo de esa ciudad, Gustavo Zanchetta. Esto ocurrió en el mes de enero, luego conocerse públicamente las supuestas acusaciones.

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En la resolución se considera la complejidad de los hechos investigados y la participación del fiscal Obeid en la investigación penal que llevó a juicio al ex sacerdote Emilio Lamas por delitos contra la integridad sexual.

Se dispusieron diversas diligencias en busca de llegar a un esclarecimiento de lo denunciado y no se descarta que puedan sumarse nuevas denuncias en torno a Zanchetta.

Desde la Fiscalía se informó que las actuaciones se llevan adelante con absoluta reserva con la finalidad de garantizar el éxito de la investigación.

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Zanchetta ocupó cargos importantes a nivel nacional dentro de la Iglesia, fue secretario de la Conferencia Episcopal mientras Bergoglio era presidente, de allí, se señala, habría surgido su amistad con el Papa. También estuvo a cargo del área de capacitación para el clero y de la coordinación de los diferentes seminarios del país. El religioso se fue intempestivamente de Orán a mediados del 2017, sin siquiera despedirse de sus fieles, argumentando un problema de salud. A fines del año pasado El Tribuno develó que su sorpresiva salida se debió a que tres sacerdotes, dos vicarios generales y un vicario episcopal lo habían denunciado por desmanejos económicos, abuso de poder y abusos sexuales a seminaristas.