La calle Bernauer Strasse simboliza como pocos lugares la división alemana, al haber quedado partida por el Muro de Berlín y concentrar en una distancia de solo 350 metros siete túneles en los que residentes del sector occidental trataron de abrir un camino hacia la libertad a sus conciudadanos orientales.

Un pequeño tramo de una de estas galerías subterráneas, que comenzó a construirse en otoño de 1970 pero nueve semanas más tarde fue descubierto y destruido por las autoridades germano-orientales, puede contemplarse a partir de este jueves desde dos "ventanas arqueológicas" desde otro túnel, éste para visitantes, cavado en los últimos dos años.

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"Los restos de este túnel hablan en primer lugar de aquellas personas que voluntariamente ayudaron a otras personas a acceder a una vida en libertad", pero también del "deseo de libertad de los que estaban del otro lado", subrayó Axel Klausmeier, director de la Fundación Muro de Berlín.