Evalúan bancarizar por decreto las contribuciones privadas para la campaña

El Gobierno espera a la ley de financiamiento de las campañas con un alto nivel de ansiedad. "Sin la ley, no cuenten conmigo para la recaudación", amenazó en los últimos días un histórico referente de Pro. El tema que genera tensiones conforme se acerca el calendario electoral

Quienes se encargan de la ingeniería proselitista advierten que queda solo una oportunidad para legalizar los aportes de empresarios a la campaña por la reelección de Mauricio Macri .

El Ministerio del Interior considera que, como máximo, la ley debe estar sancionada para fines de abril. "Más allá en el tiempo estaríamos muy cerca de los plazos legales para comenzar la recaudación, no se pueden cambiar las reglas del juego", señalaron desde la secretaría de Asuntos Políticos que conduce Adrián Pérez .

La iniciativa obliga a bancarizar todas las donaciones y habilita a que las empresas aporten fondos, con topes. Se blanquearían así las ofrendas que los empresarios suelen hacer a los candidatos, en negro. Con el caso de los aportantes truchos de Cambiemos y las confesiones de los cuadernos, ese esquema opaco dejó de ser un secreto a voces.

En el Gobierno trabajan contra reloj. Mañana, el ministro del Interior Rogelio Frigerio se verá con Miguel Ángel Pichetto para terminar de destrabar el proyecto en el Senado. En paralelo, hay funcionarios que se reúnen con referentes de ONG y organizaciones empresariales para cosechar avales públicos. "Todos los partidos quieren la ley. Lo que pasa es que algunos son alacranes que prefieren perjudicar a todos con tal de no votar con el oficialismo", dicen en Casa Rosada.

Esta semana, Frigerio abrió el paraguas públicamente. Dijo que, si bien todo lo que es materia electoral requiere trámite parlamentario "hay algunas cuestiones que podrían plantearse con un decreto simple". Aunque no lo explicitó, se refirió a la bancarización de los aportes.

En el comando de Pro, no obstante, advierten que bancarizar sin permitir el aporte empresario "puede ser peor". Podría dar a lugar a una sofisticación mayor, con prestanombres que "blanqueen" ante los bancos el dinero opaco que reciben los candidatos.