Roberto Tobar fue designado como árbitro de la primera de las finales entre River y Boca. El colegiado chileno es considerado como uno de los mejores del continente por la dirigencia de la Conmebol y por eso lo eligieron para el Superclásico en al final de la Copa Libertadores. Sin embargo, el trasandino tiene una mancha en su curriculum que lo persigue aún seis años después de lo sucedido.

Es que hace seis años la Asociación Nacional de fútbol Profesional (ANFP), ente que regula el fútbol chileno, suspendió a Tobar y a otros árbitros involucrados en un escándalo por designaciones arbitrales y juegos de azar. El árbitro de la final sufrió una de las sanciones más leves y estuvo fuera de las canchas durante ocho meses.

El escándalo fue conocido como el ‘Club del Póker’. Mario Sanchez, Director del Area de Desarrollo de los árbitros y encargado de las designaciones arbitrales en 2012 armaba mesas de póker con algunos de los colegiados más importantes del fútbol chileno. Semanalmente, se juntaban y disputaban grandes sumas de dinero.

Este no era el problema sino que las designaciones se basaban en lo que sucedía dentro de esos juegos. Es que el ‘perdedor’ de esas partidas era designado para uno de los partidos que se produjeran en el interior de Chile. Así, los árbitros, que vivían en Santiago, tenían la posibilidad de recuperar el dinero perdido con los viáticos ganados a costas de la ANFP.

La Federación Chilena comenzó con la investigación que determinó el despido de Sanchez y la suspensión de cuatro árbitros. Cristián Basso, Marcelo Barraza, Carlos Rumiano y Marcelo Tobar fueron suspendidos y su carrera sufrió una importante caída debido a este hecho que marcó a los colegiados de por vida.

Ahora Tobar, que fue suspendido por Sergio Jadue quién es uno de los arrepentidos en el FIFA Gate, tiene la gran oportunidad de su carrera seis años después de este escándalo. Los ojos del mundo estarán puestos en este árbitro que, como los jugadores, buscará no tener errores para no quedar marcado de por vida.