Sebastián Bértoli nació en Paraná el 16 de octubre de 1977 y comenzó a dar sus primeros pasos como futbolista en el Club Universitario de Paraná. Amante del deporte tuvo un breve incursión en el básquet en el club Estudiantes, pero el arco iba a ser su lugar en el mundo.
Su porte y sus virtudes hicieron que su carrera continuara en la divisiones inferiores de Newell's en 1993. Luego tuvo un paso por Racing de Avellaneda, hasta que en 1996 volvió a la provincia. Con 19 años atajó en Universitario, casi sin pensar que podía llegar a jugar de manera profesional.

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Desde abajo. No todo fue color de rosas en la carrera de Bértoli. El capitán proyectó su sueño desde la LPF. <br>
Desde abajo. No todo fue color de rosas en la carrera de Bértoli. El capitán proyectó su sueño desde la LPF.

En 1997 Unión de Crespo lo contrató para jugar el Torneo Federal B y allí sumó sus primeros pesos de viático; cobraba por partido jugado. Al año siguiente vistió la camiseta de Don Bosco de Paraná en el mismo torneo y en 1999 se calzó el buzo de Universitario de Libertador San Martín. Un equipo gerenciado con aspiraciones de competir a nivel nacional tras su buena presencia en el fútbol de Paraná Campaña. Ganó dos títulos y su carrera continuó en Atlético Paraná.


Con 24 años defendió los colores del Decano donde ganó dos torneos locales. Allí estuvo un año y fue a préstamo a Germinal de Rawson para jugar otra vez el torneo más bajo del ascenso. Regresó a Paraná, salió bicampeón y los pocos días se iba a dar el pase del año.

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Desahogo. Junto a la Titina y Valverde celebrando el salto al Argentino A .
Desahogo. Junto a la Titina y Valverde celebrando el salto al Argentino A .

El jueves 28 de agosto de 2003 el arquero firmó con Patronato y tal vez nunca se hubiese imaginado hasta dónde podía llegar. "Tengo necesidades económicas y el fútbol es un trabajo", dijo Seba en la edición de Ovación del viernes 29 de agosto de ese año. Y agradeció a la gente del Decano. El arquero rápidamente se puso bajo las órdenes de Daniel Cecotti para jugar un torneo Nacional, aunque comenzó a transitar su ciclo en el Rojinegro en el certamen local.

El 30 de agosto jugó su primer amistoso con la pilcha del Santo ante Instituto de Paraná. El 13 de setiembre de 2003 debutó en el arco del elenco de barrio Villa Sarmiento en el triunfo 4 a 0 ante Oro Verde por la primera fecha del Torneo Unidad. Los goles de aquella victoria fueron convertidos por Luis Calvo –en contra– Patricio Lescano en dos oportunidades y Omar Goyeneche.
Pasaron los años de deseos y frustraciones. Reclutamientos, figuras, grandes entrenadores, pero el primer ascenso iba a tener que esperar cinco años. El 16 de junio de 2008 Patronato venció 1 a 0 a Central Córdoba con gol de Cristian La Pulga Díaz a los 78 minutos, y ascendió al Torneo Argentino A. El equipo formó con Bértoli, Graciani, Andrade, Zuvinikar, González, Díaz, Prono, Bianchini, Valverde, Gastaldi, Muller. DT: Edgardo Cervilla.

Dos años más tarde y luego de una final perdida por penales iba a llegar otra gran alegría. Para llegar a la final del Torneo Argentino A, Patronato tuvo que superar un duro escollo: Cipolletti. Fue 3 a 1 el miércoles 12 de mayo de 2010. Cerró el partido con un penal de Diego Jara sobre la hora y Sebastián Bértoli se convirtió en la figura de la definición por penales. Luego fue más sencillo. El equipo dirigido por Marcelo Fuentes venció en la ida y la vuelta a Santamarina de Tandil y subió a la segunda categoría. El equipo que ganó en la vuelta el miércoles 19 en el 2-0 con goles de Diego Jara salió con Bértoli, Graciani, Andrade, Soto, Márquez, Urresti, Ferrero, Echagüe, Espínola, Leclercq, Jara, DT: Marcelo Fuentes.

Los días de gloria e inolvidables momentos iban a continuar. El Cabezón se consolidó rápidamente a pesar de que Ricardo Zielinski le iba a poner al lado un competidor de experiencia en el profesionalismo: Sebastián Blázquez. De todos modos el Ruso respetó el recorrido de Bértoli y fue él quien comenzó custodiando la valla de Patrón en la era del profesionalismo.

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Otro rol. El Uno también se destacó por anotar goles desde los 12 pasos. <br>
Otro rol. El Uno también se destacó por anotar goles desde los 12 pasos.


En su primera experiencia en la BN Patronato alcanzó el objetivo de la permanencia con varias jornadas de anticipación. Pero el campeonato no iba a finalizar de la mejor manera para el capitán. Marcelo Fuentes se inclinó por Blázquez, quien no brindó seguridad. Bértoli rápidamente saltó a escena para custodiar la valla. A partir de ahí no salió más del equipo.

El uno del Rojinegro tuvo una actuación que lo llevó a la fama. La misma se produjo en el inolvidable triunfo ante River en la cancha de Colón de Santa Fe. El sábado 16 de junio de 2012 Patronato superó al equipo de Matías Almeyda 1 a 0 con gol de Leonardo Acosta. Sobre el final del partido Pablo Lunati cobró un penal dudoso. Alejandro Chori Domínguez quiso asegurarlo y el arquero adivinó la intención y le ahogó el grito de gol y complicó el regreso de River a Primera. Fue la coronación para San Sebastián, como lo bautizó el recordado Edgardo Chacho Comar.

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Eterno. Bértoli desvió el penal de Alejandro Domínguez. Esa acción atrapó la atención del mundo futbolero.
Eterno. Bértoli desvió el penal de Alejandro Domínguez. Esa acción atrapó la atención del mundo futbolero.

No conforme con eso, el arquero fue por más. Luego de un sueño frustrado en 2014 cuando ascendieron 10 equipos y Patronato se quedó en la puerta, se convirtió en el capitán de un grupo nuevo liderado por el DT Iván Delfino. Luego de perder el ascenso directo con Atlético Tucumán fue por la revancha. Se convirtió en el mejor arquero de la categoría y apareció en los momentos clave. Metió un penal sobre la hora en Córdoba en el partido de ida ante Instituto que terminó 1 a 1. Pasó la serie y llegó el día D. Final con Santamarina de Tandil. Después de un 3-1 abajo en la ida, el arquero manifestó toda la semana que lo podían dar vuelta. Y así fue. Tras el 2-0 con goles de Matías Garrido y Marcos Minetti le tocó ir a los penales. Y el Gigante no se achicó, actuó bajo presión, como le gusta, y le atajó un penal decisivo a Juan Gaspari y así depositó al equipo en Primera en la noche del 6 de diciembre de 2015.

Dos meses después Bértoli iba a ingresar nuevamente a la historia. Ese día se transformó en el futbolista más longevo en tener su bautismo en la máxima divisional del fútbol argentino. Patronato igualó 2 a 2 en esa ocasión ante San Lorenzo en el estadio Grella.

El capitán demostró en Primera División que tenía categoría para actuar en la elite. Fue pilar fundamental para que la cenicienta del certamen asegurara su permanencia en su primera temporada. Bértoli no solamente fue clave con sus atajadas, sino que también aportó tres conquistas en el primer torneo.
En las siguientes temporadas el Rojinegro dejó de ser el equipo modesto. Comenzó a ganarse el respeto en la categoría. Debió esforzarse al máximo para equilibrar fuerzas ante equipos más poderosos. Dentro de ese escenario Bértoli fue determinante para que el Santo alcanzara siempre el objetivo.

A fines de 2018 anunció que disputaba sus últimos encuentros. El Uno quería brindar su último granito de arena. Y lo aportó el 7 de abril de 2019 al asegurar la permanencia del equipo con una atajada antológica a Jonathan Sandoval. Fue el mejor desenlace para un atleta que superó varios obstáculos y nunca bajó los brazos. Persiguió un sueño y fue profeta en su tierra.