Una cola de turistas e influencers en potencia esperan para sacarse una selfie con él, un sabio vagabundo moderno que se viralizó en las redes sociales por sus charlas filosóficas. Shen Wei, un hombre en situación de calle en Shanghai. Ante tan inesperada fama, sólo aguantó unas semanas y decidió huir del portón donde dormía desde hacía años. 

Con su melena, barba, algunos dientes que se asomaban y una lengua ávida de literatura, llamaba la atención desde Instagram, una red plagada de Photoshop

El gran maestro vagabundo

El gran maestro vagabundo

Hace tres meses empezaron a aparecer sus clips de algunos segundos en TikTok, una popularísima plataforma de videos cortos. Shen hablaba como un académico. Citó a Aristóteles, a Confucio o a los clásicos de la literatura china.

Apodado el “gran maestro vagabundo de Shanghai”, la sobreexposición le jugó una mala pasada. Desde marzo, su "parada", en una calle humilde de Shanghai se pobló de curiosos con celular en mano. Tanto, que la policía tuvo que acudir en su ayuda.

¿La clave? El misterio sobre por qué un hombre tan culto dormía en la calle. Se dijo que era un profesor convertido en ermitaño. Que era un viudo que había perdido la razón tras la muerte de su esposa y de su hija en un accidente. De a poco se fue conociendo la verdad.

El "gran maestro vagabundo" tiene 52 años. Nació y se crió en Shanghai y se gana la vida clasificando basura. Según medios locales, tuvo un trabajo como empleado estatal y una vida convencional. En 1993 tras una licencia obligada respecto a su salud mental, nunca volvió a su trabajo. Hace 20 años que vive en situación de calle. Y la lectura sería su escape.

“No hay nada de especial en mis conocimientos, simplemente me gusta leer”, dijo en una entrevista con el diario chino Thepaper.cn. “Desde que era joven todo lo que he hecho ha girado en torno a la lectura", reafirmó. De niño no tenía dinero para comprar libros, por eso empezó con el hábito de revolver la basura, vender lo que se podía y conseguir los yunes para ir a librerías de usados. Ese hábito continuó mientras era empleado y ahora se convirtió en su forma de vida. 

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En varios videos se lo ve rodeado de instagramers que le ponen el celular a pocos centímetros de la cara. A él no parecía molestarle. Cuando eso se volvió constante, explotó. El problema es que de tantas selfies, no le dejaban tiempo para leer. “Internet no me ha traído más que problemas”, sentenció.

Antes de dejar su lugar, intentó pasar desapercibido. Se afeitó la barba y se cortó el pelo. Pero no alcanzó. Desde hace varios días nadie más vio a Shen. Ni en sus caminatas de siempre ni en el lugar donde dormía. En esa nota se explica que el “está exhausto, física y mentalmente, y estará fuera una temporada". 

AS