El destino y el calendario de la Conmebol quiso que Independiente regresara al Estadio Olímpico de Atahualpa a menos de dos semanas de su última visita ante la Universidad Católica. Esta vez, intentará cerrar la llave contra Independiente del Valle que lo tiene con un ajustado 2-1 arriba para pasar a la semifinales de la Copa Sudamericana.

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Pero además de su rival tendrá, claro, la altura y un escenario que históricamente le cuesta al Rojo. Ecuador lo recibió en nueve oportunidades y sólo se fue con una victoria abajo del brazo en una ocasión, en 1978 y con un equipo que sabía cómo hacer historia: venció por 2-1 a El Nacional justamente en el Atahualpa con un gol de Rubén Galván (1-0) y otro de un símbolo como Enzo Trossero (2-0).

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Desde el banco dirigía todo José Omar Pastoriza, líder de ese equipo que venía de ser campeón en el Nacional del año pasado tras empatarle la final sobre la hora con 8 jugadores a Talleres en Córdoba. Aquella alegría en Quito, que fue la tercera visita del Rojo al país, es la única hasta hoy luego de más de 40 años y cada vez vale más. Es que después sólo acumuló derrotas en Ecuador, incluida la del 3-2 ante la Católica en este mismo certamen que le dio el pase a los cuartos de final.

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En nueve encuentros en Ecuador, Independiente acumula siete caídas y un empate además de ese triunfo. Claro que una derrota puede servirle al equipo de Sebastián Beccacece (como el último 3-2, por ejemplo), aunque buscará no sufrir tanto como la última vez y poder menguar los efectos de la altura: 2.850 metros sobre el nivel del mar. ¿Podrá repetir aquel hito de Pastoriza y Trossero?