Hace ocho meses la vida de Laurencio Adot (52) cambió para siempre. El ACV que sufrió lo obligó a bajar las revoluciones. Hoy, cuando todavía continúa con sesiones de kinesiología, el talentoso modisto habló del difícil momento que atravesó. Lo hizo sentado a la mesa de Mirtha Legrand y su relato conmovió a todos.

 

“Llevaba una vida muy tremenda. Que empleados, que AFIP, que ser empresario, que tenes que estar siempre perfecto. La perfección en el trabajo, de lo que significa 'alta costura'. Lleva todo eso a un nivel de vida que no es muy aceptable y que digamos no es muy humano”, explicó.

"Estuve tres días muerto. Perdí completamente la energía, no tenía fuerza para hablar ni caminar", detalló. Y después hizo hincapié en la importancia de la rapidez en la atención. "Para la recuperación todo depende del tiempo. Yo estuve 20 minutos desde que se originó hasta que me atendieron. El tiempo es oro. En todo sentido”, aclaró. 

 

Y después se refirió a una experiencia que involucró a su madre, fallecida hace siete años. "Fui arriba, vi una cierta luz con un cierto color naranja y de repente vino alguien a buscarme y me dijo: 'No es tu momento' y era mi mamá. Me hizo reiki. Fue lo más fuerte que me pasó en la vida. Porque es un momento de tanta paz que justamente al revés de lo que te pasa, no me quería ir", relató.

 

"Hace siete meses tuve un ACV y estoy hablando en televisión por primera vez después de mucho tiempo. La pasión que todos ellos sienten, yo la conozco y se lleva adentro. Fue una vida muy exigida, por eso tuve el ACV. Tuvo que ver con el estrés y los nervios. Hay que cuidarse porque uno de cada tres argentinos sufre un ACV. Tuve mucha suerte de volver, y volver bien", concluyó.