Si Estudiantes no perdió por más goles se debió a la falencia de Banfield a la hora de definir, el poste derecho del arco albirrojo y por un par de atajadas de Mariano Andújar, que dejó en partido a su equipo de cara a la revancha a jugarse dentro de cinco días.

El arquero, cuya renovación sigue siendo un tema a resolver lo antes posible, fue el que menos se equivocó. Por momentos, el único que parecía estar en la sintonía que ameritaba el partido.

Debajo suyo hay poco pooco para destacar. Todo lo contrario. El equipo mostró todas sus miserias en 90 minutos. Muy mal físicamente, sin ideas de mitad de cancha para adelante y con fisuras entre sus líneas. Fue un combo faltal que un juvenil equipo rival lo aprovechó como nunca antes lo había ante otro en este semestre.

Se entiende que en buena parte todo el descontrol radicó en un mal planteo táctico.