El margen de diferencia entre los candidatos de la Florida por uno de los dos escaños del estado en el Senado, Bill Nelson (demócrata) y Rick Scott (republicano y actual gobernador), se estrecha cada vez más con el paso de las horas. 22.000 votos, equivalentes al 0.26% del total, separan a un candidato del otro.  

Las leyes electorales de la Florida ordenan un recuento obligatorio si el margen del ganador es menor a 0.5%. Rick Scott, gobernador actual del estado, y quien se había declarado ganador con bombos y platillos la noche de las elecciones, todavía tendrá que esperar para la celebración. Si es que al fin sucede.

Según Marc Elias, abogado de la campaña de Nelson (quien es el ocupante actual del escaño), “Hasta ahora no se han contabilizado un número importante de votos. Debido a la cantidad de votantes de la Florida, creemos que los resultados todavía no son claros. Se necesita un recuento”. 

La situación ha traído a muchos el recuerdo del año 2000, cuando George W. Bush y Al Gore se peleaban la presidencia, y un recuento automático se disparó en el mismo estado. En aquel entonces todo el país estuvo en vilo por meses, antes de que se diera el nombre del ganador (Bush) y el caso llegó hasta la Corte Suprema de Justicia.

Por si fuera poco, a medida que avanzan los últimos conteos, también se muestra una reducción en la diferencia de la carrera por la gobernación. En contraste con la del Senado, en la de gobernador ya se declaró ganador al republicano Ron DeSantis, sobre el demócrata Andrew Gillum. Pero la ventaja se ha reducido a 0.52%. Es decir que están a un escaso 0.2% de que se disparé un recuento oficial automático. En total votaron 8.1 millones de personas el martes en la Florida.