Inauguraron un complejo cultural en El Molino

El gobierno municipal inauguró el centro cultural “El Molino”, en las exinstalaciones del molino Werner. El acto lo encabezó el intendente Leandro Altolaguirre y contó con la participación de los vecinos del barrio Almafuerte. Los funcionarios municipales esperan protestas y reclamos de un grupo de trabajadores del CMC que rechazan la gestión municipal.

El gobierno municipal inauguró el centro cultural “El Molino”, en las exinstalaciones del molino Werner. El acto lo encabezó el intendente Leandro Altolaguirre y contó con la participación de los vecinos del barrio Almafuerte. Los funcionarios municipales esperan protestas y reclamos de un grupo de trabajadores del CMC que rechazan la gestión municipal.

centro cultural el molino 85

El centro cultural tendrá aulas y una sala de exposicion, además de un espacio para montar un escenario en una futura parquización.

La inauguración fue a contra reloj: el cartel principal fue colocado dos horas antes. Además, lo informaron las autoridades municipales, la obra constructiva está terminada en un 90%, ya que falta pinturas en algunas paeredes, cielorraso y caños.

Del acto, además Altolaguirre participaron el vice Jorge Domínguez, los secretarios Gabriel Gregoire, Luis Evangelista, Pablo de Dios Herrero y Elida Deanna, los diputados provinciales Maximiliano Aliaga (PRO Cambiemos) y Martín Berhongaray (UCR). También los integrantes del Centro Ligure de La Pampa cuya plazoleta está ubicada sobre la calle El Fortín, por donde será el ingreso al centro cultural. También la directora de Cultura, Laura Gómez, los concejales Claudia Giorgis y Marcos Cuelle.

Por los vecinos habló Ricardo “Coco” Mainetti. Recordó que “en el patio del molino Werner jugaba cuando era chico. Mi papá trabajó acá. Se llevaba harina hasta El Bolsón y a Bariloche. A mí me tocó hacer el recorrido de grande. También fideos. Estamos muy contentos de esta obra. Muy agradecido. Que sigan las obras en el barrio, todas son bienvenidas”.

“Esta primera etapa, tan esperada por los vecinos del barrio Almafuerte y de la zona norte de la ciudad, y de la zona oeste del centro, viene a superar una barrera estructural que se había generado”, afirmó el intendente municipal.

El Molino fue una fábrica dinamizadora de la economía, de la ciudad de Santa Rosa que generó fuentes de empleo muy importante era el corazón de toda esta zona. Una vez que cerró sus puertas, eso que movía la economía, que le daba vida al barrio, se transformó en sinónimo de retraso. La verdad es que estamos en pleno centro de la ciudad de Santa Rosa. Llama la atención que estando en el centro de una ciudad capital, veamos un sector tan próximo que haya sido olvidado durante tanto tiempo”, dijo.

“Esto que ha sido un reclamo de los vecinos, como lo han hecho público, es la primera etapa, la puesta en valor de la planta baja”, dijo.

“Pronto se abre al paso a nivel. Se sacó el tanque, que era uno de los impedimentos que teníamos para realizar la apertura. Es fundamental, no solo para integrar sino para permitir la evacuación del Megaestadio cuando esté funcionando, que tiene capacidad para 6.000 personas”, dijo.

Altolaguirre recordó que esto forma parte del cierre de la Circunvalación Oeste, un eje que integran Stieben y la calle Juana Azurduy. “Esto está a 200 metros”. dijo.

Adelantó que se iluminará los 200 metros hasta la calle Stieben. “Vemos cómo se utiliza. Hay peatones, gente en cicileta y en moto. Pero es una boca de lobo. Las luminarias están compradas, falta solo colocarla. Esto favorece a los vecinos del barrio Almafuerte, pero en realidad favorece a la ciudad: e integrar”, dijo. Explicó que cuando se ocupó El Molino, la seguridad de la zona mejoró.
Pero además recordó que ese abandono de las instalaciones de El Molino, dejó como saldo la muerte de un chico de 14 años que hacía parkour. Fue durante la gestión del exintendente Luis Larrañaga.

“La idea es que sea lo más seguro. Se trabaja en emprendedores culturales, estamos conversando con distintos sectores empresariales para inversiones privadas con un paseo comercial: lograr desarrollarlo. Esto es un corredor que integra el ferrocarril, la Laguna, Toay. Hay que hacer especios verdes, espacios culturales y de encuentro, porque se transformó en un impedimiento. Tenemos que hacer un espacio de goce y disfrute”, explicó.

Remarcó que se usaron fondos municipales y reconoció el trabajo de los trabajadores municipales.

El recuerdo de El Molino

Durante la inauguración, el vecino Pedro Mollecker recordó que su padre, Gaspar, y su hermana mayor trabajaron en El Molino. “Mi padre empezó a trabajar en el año 1949. En el año 1969, le dieron este reloj, por los 20 años”, dijo y se lo mostró quien quisiera verlo. Además tenía una bolsa de fideos de los Molinos Werner.