La devaluación del dólar acarrea consecuencias insólitas. Este es el caso de las hojas de coca, uno de los principales símbolos de la cosmovisión andina, que desde ayer pasó a “cotizar en bolsa”. 
Abrumados por una avalancha de malas noticias económicas tras las PASO del domingo, muchos salteños fueron a comprar su tradicional bolsita de coca para pasar el rato, caminar y pensar en bueyes perdidos. Sin embargo, fueron recibidos por los kiosqueros con el nuevo tarifario en mano, que llevó el valor del vegetal a alturas extraordinarias. 

Las ramarcaciones fueron más veloces y más significativas que la cotización del dólar en las pizarras de la City porteña. Desde hace tiempo que “coquear” es un verdadero lujo, que ahora se torna hasta prohibitivo.  El cuarto de “común” que hasta el viernes costaba entre 260 y 280 pesos, pasó a 500 y 550 pesos, de acuerdo a la boca de expendio. 

“Hoy armé el acullico a las 7 de la mañana y pienso hacerlo durar hasta mediodía. Es increíble que se especule de esa manera con la coca, tan tradicional y propia de nuestra salteñidad. No hay ninguna razón para hacerlo tan descaradamente”, se quejó “Carlitos” P., un chofer fanático del ancestral ritual del coqueo.

“Yo hasta ahora me daba el lujo de comprarle a mi compadre coquita machugada dulce, con azuquita. Pero ahora, con todo esto del dólar y la inflación voy a tener que volver a la amarguita nomás, y muy de vez en cuando. Ya no se puede más, no tenemos derecho a armar un acullico”, contó el histórico operador radial “Pirilo” López.