El apremio de Axel Kicillof para intentar el diferimiento de pago de 250 millones de dólares, que vencen el 26 de enero, puso en tensión la relación de la Provincia y del Estado nacional con los acreedores externos.

En la misma conferencia de prensa de este lunes, el gobernador explicó que “la provincia de Buenos Aires es un capítulo más del endeudamiento de la Nación”. Por eso, ató el estiramiento de los plazos de este primer vencimiento del año hasta el 1° de mayo a lo que logre negociar la Nación. Una fecha que está en consonancia con los tiempos resueltos por Alberto Fernández para renegociar los pasivos. El presidente fijó el 31 de marzo como límite de esa negociación.