En pocas semanas, el debate sobre candidaturas a gobernador (también a presidente) saldrá del nivel de la tertulia y pasará a formalizarse en lanzamientos de campañas.

La retórica hueca no puede brindar las respuestas y las propuestas que espera la ciudadanía van más allá de la crítica de lo presente e interrogan sobre lo que se puede esperar del futuro.

Entre esas inquietudes ocupa un lugar preponderante la escuela pública.

La grieta

Históricamente, las escuelas estatales gozaban de un prestigio que, por diversas causas, han perdido. La migración hacia la educación privada es contraproducente, porque genera la "grieta" más preocupante, que es la fractura social.

En diciembre se informó, oficialmente, que "apenas el 45% de los chicos termina la secundaria en tiempo y en forma; la otra mitad abandona o repite de año. Y si bien el abandono en la secundaria es crítico, no es el único problema. En 2010, año del último censo, eran cerca de 80.000 las personas de entre 5 y 17 años que nunca habían ido a una escuela".

Ese dato es crucial. La escuela que no retiene a los alumnos no funciona. No cumple su rol social.

Sin embargo, ningún sector político y ninguno de los autopostulados candidatos insinúa un proyecto al respecto.

No se trata de prometer: hace falta un diagnóstico -técnico-, del presente, del futuro y de la realidad social.

Los nuevos tiempos

Los analistas de la problemática educativa apuntan a la desactualización. Los recursos tecnológicos que se meten cada vez más en la vida de los jóvenes, no encuentran su lugar en la escuela. Un ejemplo: nadie informó jamás si, en "la década ganada", la distribución gratuita de millones de computadoras entre los estudiantes dio algún beneficio educativo . Rédito político, probablemente sí.

Pero la desactualización también se manifiesta en la orientación institucional.

Hace poco, la economista y docente Silvia Álvarez planteaba los siguientes interrogantes:

"¿Qué pasará con los trabajos si las nuevas tecnologías continúan avanzando a pasos agigantados? ¿Cuáles son las competencias o habilidades que se necesitan en la actualidad para permanecer en el empleo y sostenerse en el mercado laboral? ¿Qué conocimientos deberían incorporar las ofertas académicas para que los alumnos y futuros profesionales sean competitivos en la presente sociedad del conocimiento o época de la cuarta revolución industrial, donde todo el mundo está "conectado"?

Hoy, en Salta hay unas 70 escuelas técnicas, sobre cerca de 500 establecimientos. Unas y otras: ¿están adecuadas a las exigencias que plantean estos interrogantes?

Las inversiones a futuro

Es probable que en los próximos años la actividad minera y la agropecuaria generen nuevas demandas de empleo. El Gobierno provincial, actualmente, desarrolla reuniones con empresarios interesados en el litio u otros minerales, o en la producción del rubro agroindustrial. Una buena noticia para una provincia que necesita salir con urgencia de al actual meseta productiva y en la falta de agregado de valor en su producción. Sin embargo, los potenciales inversores advierten que van a requerir personal capacitado. Y la realidad, advierten, es que en la provincia no abunda. Cualquier trabajo que se vaya creando tendrá un nivel de exigencia de capacidad que la escuela actual, por ahora, no ofrece.

La "economía del conocimiento" es la realidad del mundo. Y generarla depende de las políticas de Estado a largo plazo.

Tecnología en el aula, y desde la propia casa     

Un consultor educativo señalaba, recientemente, que los intendentes salteños gestionan la creación de profesorados en los municipios. Lo piden, porque la demanda educativa de la familia es esa. Pero el sistema político, y dentro de él las políticas educativas, deben ofrecer una capacitación adecuada para las próximas cuatro décadas. Es otro tiempo. Los modelos educativos y laborales, y también la movilidad social, han variado. En la vanguardia aparece Corea del Sur, un país líder en generación de patentes. Según academia.edu: “La competencia digital se considera una prioridad, ya que su desarrollo permite a los alumnos afrontar los retos laborales del siglo XXI. Los profesores reciben formación para integrar las Tecnologías de información y comunicación (TIC) para que todos tengan acceso a la educación. Casi tres millones de alumnos estudian por internet desde casa gracias al sistema Cyberhome, una plataforma digital”. Es solo un dato de estos tiempos. Ningún modelo educativo se puede importar, porque la escuela debe adecuarse a la realidad: la de los chicos salteños y la de un mundo donde la tecnología rige el conocimiento.