Asia Bibi, una cristiana de Pakistán, fue liberada después de pasar ocho años encarcelada, con una condena a muerte por blasfemar contra la religión musulmana. Su liberación ha incitado protestas en todo el país. 

Mamá de cinco hijos, Asia, de 53 años, fue liberada de una cárcel en Multan, ciudad de la provincia de Punjab, en el sur de Pakistán. La Corte Suprema había anulado la semana pasada su condena por blasfemia contra el islam. La mujer todo el tiempo se declaró inocente. 

Bibi se encuentra bajo custodia de las autoridades de Islamabad que la protegen en un lugar desconocido, por la cantidad de amenazas que ha recibido. El esposo de la mujer, Ashiq Masih, ha solicitado asilo en Inglaterra y los Estados Unidos para toda su familia. El abogado de Bibi, Saif-ul-Mulook, se encuentra asilado en los Países Bajos.

Aunque ya ha sido liberada, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán informó que solo podrá salir del país cuando se resuelva un recurso que presentó contra su liberación un clérigo musulmán. El recurso debe ser resuelto por el mismo Tribunal Supremo que ordenó su absolución.

El caso de Asia Bibi resalta una vez más las profundas divisiones que se viven en el seno del país musulmán, entre los conservadores y una corriente más liberal. Solo una pequeña parte de la nación aplaudió la decisión, mientras que miles salieron a las calles a protestar la decisión. 

El caso ya había dado la vuelta al mundo en el año 2010, cuando los vecinos de Bibi la acusaron de hablar mal del islam, porque se habían negado a que ella tomara agua de su vaso, ya que no era musulmana. Aunque la blasfemia es un crimen condenado con la pena de muerte, todavía, aparte de turbas enceguecidas que han matado a algunos acusados, a nivel de gobierno no se ha ejecutado a la primera persona por este delito en Pakistán.