Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Singapur encuestó a 196 personas de ingresos bajos sobre su capacidad de tomar decisiones y ansiedad antes y después de que fueran pagados sus pasivos de manera parcial.

Se descubrió que al reducirse la deuda, también disminuyeron las “cargas mentales de los pobres”, pues anteriormente les limitaba tomar mejores decisiones, según cita Grandes Medios. Los autores de la investigación que fue publicada en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (PNAS), han explicado en su trabajo que toda obligación financiera genera un impacto psicológico, lo que en algunos casos puede conducir a una pérdida de las capacidades cognitivas.

Asimismo, una persona mantiene endeudada por mucho tiempo, menoscaba su capacidad de planear acciones a largo plazo y se vuelve incapaz de analizar los asuntos de manera objetiva.

La “trampa de los pobres” 

Adquiriendo un crédito, un individuo en 60 o 90 días “se marchita”. El hecho de endeudarse puede ocasionar que la persona descuide su salud, posponga citas médicas y habitualmente opte por comida barata.

Para demostrar esta teoría, a los 196 deudores se les encuestó antes y después de 90 días de recibir un alivio de deudas de hasta 5.000 dólares de Singapur —3.700 dólares estadounidenses—, que corresponde al ingreso familiar promedio de tres meses de cada participante.

Después fueron consultados para medir su ansiedad, la función cognitiva y la toma de decisiones financieras. Los expertos hallaron que las tasas de error promedio de los encuestados en las pruebas del funcionamiento cognitivo mostraron una reducción del 17% al 4% luego de aliviar sus obligaciones financieras.

Del mismo modo, los participantes que habían reportado trastornos de ansiedad generalizados, pasaron del 78 al 53 por ciento tras la reducción de la deuda. A su vez, el deseo de conseguir una rápida gratificación, algo que suele convertirse en oniomanía o compra compulsiva, bajó del 44% al 33%.

Estudios afines realizados anteriormente en Estados Unidos han arrojado similares conclusiones.