Vladimir Putin llegó al poder en Rusia en 1999. A pesar de haber pasado un par de veces por las máximas posiciones -presidente y primer ministro-, el ex agente de la KGB ha sido el jefe del imperio desde hace ya dos décadas. Con la promesa de devolver al país a la cima del poder mundial, Putin convenció al pueblo que sus reglas autoritarias y represión política valían la pena ya que sigue siendo bastante popular. Este logró consolidarse en la Plaza Roja dándole solo pequeñas concesiones a sus ciudadanos, pero a su vez creando la oligarquía más grande del mundo.

Pero no actúa solo. Representa a un grupo de pensadores con ideas mucho más complejas y perversas. Según un libro publicado recientemente por Malcom Nance, un conocido autor estadounidense que escribe sobre temas de inteligencia y seguridad, Putin se ha rodeado intelectualmente de unos filósofos y pensadores que adscriben a ideas neo-fascistas, totalitarias y antidemocráticas.  Estos han ayudado a promover estas ideas por el mundo, ya sea desde la misma retórica del presidente ruso o desde la Agencia de Investigación de Internet, la herramienta rusa para crear granjas de trolls que pueblan de noticias falsas y odio a la web.

En secreto y utilizando los medios de comunicación estatales y las agencias de inteligencia, Rusia logró influir en elecciones como las de Estados Unidos y las del Reino Unido. "El Kremlin se aprovechó de nuestra sociedad abierta", dice Nance. Y a través de las redes sociales y agentes de influencia, desplegaron espías ex-KBG para difundir el chantaje, la falsificación y la propaganda.

El marine desarrolla su caso diciendo que los leales al presidente ruso -dentro de los cuales hay neonazis, fascistas y xenófobos racistas, antisemitas multimillonarios- tenían y continúan teniendo una sola misión: utilizar las libertades del sistema para detener, atacar y destruir la democracia estadounidense desde afuera y desde adentro.

Estas granjas, argumenta el autor del libro The Plot to Destroy Democracy (El complot para destruir la democracia), son producto de una "filosofía de Putin" y son alimentadas por ideas de personajes que promueven los regímenes autoritarios, la supremacía de los rusos eslavos, y auguran la caída de los Estados Unidos. En su nueva obra, el ensayista cuenta que Aleksandr Dugin, Konstantín Maloféyev, e Igor Panarin son tres de los "monjes negros" de Putin. Estos son dos profesores de la prestigiosa Universidad Estatal de Moscú y un magnate multimillonario de la oligarquía rusa y han transformado el pensamiento sociopolítico del mandatario.

Vladimir Putin en el Kremlin, centro del poder en Rusia. (Reuters)
Vladimir Putin en el Kremlin, centro del poder en Rusia. (Reuters)

Estos personajes, que operan detrás de escena en el mundo pero están muy presentes en el Kremlin, presentan una amenaza contra el mismo orden liberal y democrático de Europa, Estados Unidos y América Latina.

Nance -suboficial mayor de la Marina de Estados Unidos y miembro de la comunidad de inteligencia reconocido a nivel mundial- detalla el complot ruso que tiene el propósito de destruir el sistema de autogobierno estadounidense.

En The Plot… –publicado en el 2018 por Hachette Books- trata sobre como la inteligencia rusa apoyada en ideas fundadas en teorías políticas de neo-fascistas e iliberales que ha tramado toda una conspiración para derribar democracias. El autor da un recuento meticuloso, con mucha evidencia y basado en hechos reales, de cada personaje a detrás de esta historia, haciendo hincapié en algunos que fueron más influyentes, como Steve Bannon y Cambridge Analytica.

Sin embargo, el suboficial militar le dedica un capítulo entero para deconstruir la filosofía del nuevo zar, su pensamiento geopolítico y sus esperanza a futuro. Es aquí donde explica que estas figuras -los monjes negros de Putin- son tres de los más relevantes de un grupo de alrededor de 10 personajes cercanos al poder ruso, siendo Dugin el de mayor influencia sobre el actual presidente y el creador de los que uno podría llamar "la filosofía de Putin". El autor dice que para entenderla, hay que comprender quiénes son los hombres detrás de la ideología nacionalista e iliberal imperante. "Bajo Putin se encuentra un panteón de filósofos que ayuda a crear un nuevo futuro para Rusia y América", escribió Nance.

Aleksandr Dugin, el "Rasputin de Putin"

Aleksandr Dugin es un politólogo conocido como "el cerebro de Putin" o el "Rasputín de Putin". El autor lo define como un erudito fascista que opera detrás de escena pero es "la voz más fuerte" en los oídos del hombre más poderoso de Rusia.

Es un ex profesor de sociología de la Universidad Estatal de Moscú y un escritor prolífico (publicó varios libros dentro de los cuales se encuentra "La cuarta teoría de la política", donde propone una teoría según él mejor que el comunismo, el liberalismo y el fascismo). Además, es el asesor de figuras políticas y militares clave de Rusia, y articulador de la "filosofía nacionalista e iliberal de Putin". Dugin ha escrito en favor de ideales de Jean-François Thiriart, un neo-nazi belga-francés, y de Julius Evola, un conocido pensador fascista e iliberal.

Politólogo ruso, ideólogo de la creación del imperio “eurosiático”, Aleksandr Dugin. Helsinki, Finlandia.  (Heikki Saukkoma/Shutterstock)
Politólogo ruso, ideólogo de la creación del imperio “eurosiático”, Aleksandr Dugin. Helsinki, Finlandia.  (Heikki Saukkoma/Shutterstock)

Nance dice que Dugin además se inspiró en escritos de Adolf Hitler y el filósofo alemán Martin Heidegger para muchos de sus propios textos sobre geopolítica, criticando la "libertad degenerada" de los países occidentales. "Irónicamente, es un firme crítico de los gobiernos y las personas que él llama 'globalistas', quienes, en sus palabras, 'están en el proceso de destruir cualquier identidad excepto la del individuo' " cuenta el libro. El autor explica que las bandas de seguidores de Dugin están compuestas por tribus combinadas de antiglobalistas y nacionalistas de ultraderecha.

Según el libro, Dugin ha peleado por un cambio a la política conservadora tradicional para restaurar el lugar de la religión ortodoxa rusa en las políticas públicas.

El autor da como ejemplo la constantes y energéticas protestas de Dugin contra la aceptación de la comunidad LGBTQ en países occidentales y otras políticas comúnmente asociadas con el liberalismo, diciendo que este tipo de "vergüenzas" deberían llevar a la vuelta a los valores tradicionales y que la elección del 2016 fue un paso en el camino correcto.

Una de las maneras más claras de ver la influencia de Dugin sobre el actual presidente es entender la importancia que el mandatario le ha dado en su política exterior al el concepto de la Unión Euroasiática. "Eurasia" es un concepto de Dugin que propone que Rusia vuelva a tener bajo su control todo el territorio de la Unión Soviética.

El filósofo ve a Rusia como la nación líder en la "Unión Euroasiática" y ha establecido el Movimiento Internacional de Eurasia para que eso suceda. Dugin cree que la Unión Soviética sólo tomó los límites de una unión histórica de personas y etnias que existió desde el Imperio ruso. Como Rusia es un país de una cultura única y predestinado al éxito, su misión debe ser crear una Europa de Asia, los dos continentes, a unidos en un país expansivo. Basado en este concepto, fue Dugin quien influenció a Putin para invadir Georgia en el 2008 y quien promueve la expansión hacia Ucrania que desencadenó la guerra civil allí. 

Putin en Crimea (AFP)
Putin en Crimea (AFP)

Dugin profundiza aún más su controvertido análisis histórico, alegando que el actual oponente de Eurasia no es solo Estados Unidos, sino el "Transatlanticismo liberal", a lo que este llama el eje de cooperación entre Europa, Washington y Canadá (y que puede incluir a cierto países de América Latina, cruzando el Océano Atlántico. Para él, explica Nance, estas naciones liberales valoran la individualidad y las fuerzas del mercado, lo cual destruye los principios de democracia que pretenden mantener. Es en este sentido que Dugin acusa a la globalización de ser la causa "el declive de la sociedad."

Multimillonario y ortodoxo inconformista: Konstantín Maloféyev 

Konstantín Maloféyev es un oligarca multimillonario ruso con gran influencia sobre Moscú, que hizo su fortuna apostando al capital privado de empresas ligadas al Kremlin, y ha sido vinculado a líderes políticos y militares pro Rusia en el este de Ucrania.

El autor de The Plot… describe a Malofeev como un activista cristiano que se podría apodar el "George Soros de Putin" pero que no tiene ni la empatía ni la dignidad para serlo. Con conexiones con la extrema derecha europea y los evangélicos conservadores estadounidenses, Maloféyev siempre apoyó la retórica del Kremlin hacia Europa, en especial hacia Ucrania y otras ex naciones soviéticas. Y este no fue solo un apoyo verbal, si no que proporcionó millones en 2014 y 2015 para operativos rusos tanto en Crimea como en Ucrania oriental, una de las varias razones por la cual la Unión Europea lo incluyó en su lista de sanciones económicas.

Es interesante que un viejo amigo de Maloféyev, el comentarista conservador y especialista en relaciones públicas Alexander Borodai, fue durante algunos meses "primer ministro" de la República Popular de Donetsk, donde los rusos promovieron un movimiento "independentista".

Además, según cuenta el autor, Maloféyev ha sido ligado a financiamiento de grupos de la ultraderecha nacionalista en Francia, Alemania, Italia, Grecia, Hungría, Polonia, Rumania, Eslovaquia, Croacia, Serbia, y Turquía. El académico agrega que el financiamiento del grupo de Marshall Capital Partners, el grupo inversor fundado por Maloféyev, ademas ha invertido dinero en elecciones en Argentina, Chile, el Líbano y Malasia.

Por último, Nance dice que Malofeev ha sido clave para financiar las movidas rusas en el este de Ucrania, además de financiar campañas de "desinformación" en todo Europa, a través de su propio think-tank, Katehon. Este ha sido utilizado tanto para financiar la campaña de Brexit y Trump como para promover mentiras sobre Hillary Clinton, inmigrantes centroamericanos en EE.UU o refugiados sirios/libios o iraquíes en Europa, y fomentar propaganda pro rusa en en países de Europa oriental.

Igor Panarin 

El autor trae a otro personaje. Se trata de Igor Panarin, un oficial de inteligencia ruso y ex analista de la KGB que trabajó para la Agencia Federal de Información y Seguridad del Gobierno (FAPSI) antes de que esta cerrara y  convirtiera en el Servicio Especial de Información de Comunicaciones, que hoy opera de manera similar a la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (National Security Agency, en inglés).

Profesor de la Universidad Estatal de Moscú, Igor Panarin
Profesor de la Universidad Estatal de Moscú, Igor Panarin

"Panarin es conocido por anunciar su predicción en la Conferencia de la Guerra de la Información celebrada en Linz, Austria, el 9 de septiembre de 1998, casi 7 años después de la caída de la Unión Soviética, de que Estados Unidos enfrentaría un destino de 'balcanización' similar dentro de la década y a más tardar en el verano de 2010″, de acuerdo a la obra.

Y a pesar de que todavía existen los Estados Unidos, Panarin sigue confiando en su predicción: Panarin cree que hay un 45% a 55% de posibilidades de que EE.UU. se desintegre. Nance dice que las predicciones del profesor se desprenderían de una supuesta "guerra civil desencadenada por la inmigración masiva, el declive económico y la degradación moral" en Estados Unidos. El autor explica que Panarin argumenta que la crisis financiera es uno de los factores más importantes y que efectivamente está llevando a disturbios sociales que traerán guerra civil, división nacional e intervención de potencias extranjeras. En este sentido, el suboficial cuenta que Panarin ve a la tarea de las élites mundiales -lideradas por Rusia- como la de llevar a cabo el "modelo yugoslavo de desintegración." Putin ha apostado mucho a la eventual caída de EE.UU., basados en predicciones de Panarin, y el marine dice que dentro del círculo interno del mandatario, hay mucha esperanza que Panarin tenga razón.

Dentro de la teorías de Panarin, se encuentra una que argumenta que la vuelta de Alaska a Rusia es inevitable. Alaska, que está a solo 90 millas del punto más cercano de Rusia, se convertiría en parte de Rusia como parte de esta desintegración, mientras que Hawaii se convertiría en un territorio de protectorado de Japón o China, y "La República de California" quedaría bajo influencia china. Además, los estados del norte a los que Panarin se refiere como "la República Centroamericana del Norte" serían asumidos por Canadá.

Mapa de la zona del “continente euroasiático”, donde los monjes negros de Putin quiere que Rusia vuelva a tomar el poder.
Mapa de la zona del “continente euroasiático”, donde los monjes negros de Putin quiere que Rusia vuelva a tomar el poder.

No es sorprendente que, para 2015, el Kremlin vendría a respaldar financieramente a algunos grupos separatistas estadounidenses para realizar esta predicción. La advertencia de Panarin a los Estados Unidos se basó en lo que le sucedió a la Unión Soviética, pero también ayuda a fomentar los ideales de política exterior del Kremlin.

La Rusia euroasiática 

Rusia siempre ha tenido un eterno conflicto interno: la mayoría de su territorio se expande por el continente asiático, pero la gran mayoría de su población vive en la parte europea del país.  Desde la época del iluminismo de Pedro el Grande allá por el siglo XVII, la identidad rusa ha sido tema de debates, guerras y revoluciones a lo largo de los últimos siglos.

Este dilema, que como todo líder de Rusia, enfrentó Putin cuando tomó poder en 1999 como Primer Ministro y después como Presidente al año siguiente, se ha ido incrementado en las últimas décadas.

El presidente ruso, Vladimir Putin, se dirige a la Asamblea Federal, incluidos los parlamentarios de la Duma Estatal, miembros del Consejo de la Federación, gobernadores regionales y otros altos funcionarios, en Moscú, Rusia, el 20 de febrero de 2019. Sputnik / Alexei Nikolsky / Kremlin
El presidente ruso, Vladimir Putin, se dirige a la Asamblea Federal, incluidos los parlamentarios de la Duma Estatal, miembros del Consejo de la Federación, gobernadores regionales y otros altos funcionarios, en Moscú, Rusia, el 20 de febrero de 2019. Sputnik / Alexei Nikolsky / Kremlin

Después de que la Unión Soviética decayera a principios de los años 90, Rusia parecía encaminada por Yeltsin hacia un acercamiento a Europa y posiblemente, EE.UU. Pero después de que su discípulo llegara al poder, todo eso cambio. Como buen ex espía, Putin utilizó todas las redes de contactos para idear maneras de consolidar poder atrás de una ideología que lo ubicaba a él como el único líder. La filosofía de Putin, ideada por neo-facistas, separatistas y euroescepticos dio resultado.

Gracias a esto, Rusia se encuentra completamente alienada por el viejo continente y los EE.UU, bajo sanciones económicas a casi todos los funcionarios de alto mando del Kremlin. Por su parte, el circulo interno de Putin apuesta  que las granjas de trolls den resultado -hasta ahora, entre las victorias de el Brexit, Donald Trump y los triunfos de los partidos de ultraderecha en Europa, han tenido mucho éxito- y puedan dejar en Europa y Estados Unidos bajo regímenes que favorezcan a una Rusia "Euroasiática".

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