Palmerston, el gato oficial del Foreign Office (la cancillería británica), volvió a trabajar después de seis meses de recuperación anti-estrés causada por los empleados del ministerio que lo alzaban constantemente y lo sobrealimentaban.

Con el retorno del felino, todos fueron advertidos que ya no podrán tocarlo al menos que éste se acerque y que no deberán darle más "golosinas".