El nuevo temporal que se abatió sobre la provincia del Chaco está revelando que la cuestión es ajena a los avatares meteorológicos. La cantidad de agua caída, la falta de infraestructura y desinterés de las autoridades que siempre concluyen después de que el agua baja que la cuestión ya pasó, pone en signo de interrogación cuál es la agenda de la provincia en materia de defensa del medio ambiente.

El escrache de Greenpeace parece haber terminado y con ello la urgencia del Gobierno del Chaco por enfrentar el tema. Mientras tanto, acciones dilatorias se producen en la Cámara de Diputados para entretener a las organizaciones ambientalistas de la provincia que no solamente vienen reclamando el freno a los desmontes sino la revisión de todos los permisos otorgados por el Estado para esquivar la Ley de Presupuestos Mínimos.

Las grandes lluvias actualizan el tema, pero hay otros temas que tampoco son prioritarios en la agenda del Gobierno. Los gremios docentes nucleados en el Frente Gremial volvieron a convocar a un paro de cinco días.

Además, el gobierno recibió un duro revés. Una medida cautelar dictada por la juez del Trabajo Nº 3, Silvia Cristina Suárez, suspendió el decreto de emergencia educativa. El propio Peppo puso la cuestión en términos políticos. Como si hubiera nichos en los que la Justicia no debiera entrometerse consideró que su medida para combatir el paro no era judiciable. Poco republicano para el jefe de una gestión que tiene buena parte de su gabinete investigado.

Las urgencias del gobernador son meramente electorales. Su fortaleza electoral se diluye con la caída de las expectativas sobre el presidente Mauricio Macri. Gustavo Martínez lo puso en blanco sobre negro. Si Macri gana conviene un gobernador como Peppo. Si Cristina gana conviene otro como Jorge Capitanich.

La interna peronista va a tener que definirse con la bola de cristal. Pero además, toda una definición de sesgo anti-federal. Salvo por el voto de la gente, el gobernador de la provincia es un mero delegado del Gobierno nacional.

Tal vez la cúpula peronista lo comparta. Anticipándose a la realidad, Peppo alabó el anuncio del gobierno nacional y su paquete electoral de control de la inflación. Pese a que no hay constancia de que nada de lo que se diga vaya a cumplirse. La canasta de precios cuidados no sólo es insuficiente tiene pocas chances de concretarse en la provincia. La carne a 149 pesos es directamente inviable.

El congelamiento de tarifas mucho menos. El gobierno del Chaco no dio ni una señal de que vaya a suspender el aumento del 18% que tiene pensado el gobernador a corto plazo. Ya aplicó un aumento cuando vetó el cargo específico. Pero también vetó una comisión investigadora que iba a tratar de escudriñar por qué Secheep está en la situación en que está. La transparencia tampoco es un fuerte de esta gestión.

Lo que sí quedó claro con el dato de inflación de marzo que en el NEA fue del 5.1%, la más alta del país, el primer trimestre cerró con un 13.7%. El pobre incremento salarial que el gobierno ofreció al sector público ya está por debajo y el pronóstico es otro año de brutal ajuste, como fueron 2017 y 2018. Ni Macri castigó tanto a los trabajadores en el tema salarial.