ESTADOS UNIDOS, Nueva York.- El Gobierno elogia a la policía más grande del país por reducir los arrestos o cacheos de ciudadanos en las calles de un máximo de 685.000 en 2011 a menos de 12.000 en 2017-2018. Sin embargo, como en el pasado, los afroamericanos y los latinos están involucrados en la mayoría de los casos policiales, incluyendo el uso de la fuerza.

"Ser negro o hispano en la ciudad es un objetivo de la policía de Nueva York (NYPD)", según la directora ejecutiva de la NYCLU, Donna Lieberman.

Peter Zimroth fue nombrado para supervisar los cambios en la política de detención y cacheo después de que un juez en 2013 dictaminara que la policía violó los derechos constitucionales de afroamericanos y latinos. Pero, para la NYCLU aún persisten los mismos patrones preocupantes: afroamericanos y latinos estuvieron involucrados en el 81% de las detenciones en los últimos años.

"Un cacheo es una actividad completamente invasiva", dice el Director Legal de la NYCLU, Christopher Dunn. "Es el tipo de cosas que transforma un encuentro policía-civil en algo físico y es una fuente de gran preocupación de nuestra parte".

Un informe asegura que la policía usó la fuerza ­–incluyendo ponerle las manos encima a un ciudadano, sacar un arma de fuego o usar esposas– en el 28% de las detenciones. La fuerza se usó en blancos 20% de las veces, en afroamericanos 28% y en latinos 30%.

El joven latino Juan Medina, de 17 años, recuerda que un policía lo llamó una vez a la patrulla después de salir de la escuela, le preguntó por qué no estaba en claseS y le hizo un cacheo para ver si tenía armas. Aún así, Medina cree que la mayoría de los oficiales hace las cosas bien. "Son sólo unos pocos los que se aprovechan", dice.