Por Felipe Osman

El histórico cacique de los empleados municipales ya supera -por largo- la edad jubilatoria. Y Beatriz Biolatto, actual secretaria general del Suoem a cargo de la regencia que Daniele le encomendó, se acerca “peligrosamente” al meridiano que separa a los empleados activos de los pasivos, categoría bajo la cual se pierden las chances de postularse a cualquier cargo en la conducción del gremio.

La misma circunstancia se repite entre la gran mayoría de altos cargos del sindicato, que acompañan al histórico capolista de la Verde desde hace décadas, y que pronto deberán jubilarse.

Así las cosas, aunque generalmente se hable de la sucesión de Daniele al frente de la lista Verde, probablemente sería más propio hablar de la sucesión de la lista Verde lisa y llanamente.



Desde luego, imaginar un nuevo esquema de gobierno para uno de los sindicatos más combativos de Córdoba no es cosa sencilla. No son pocos los delegados del Suoem que piensan que, más que un sindicato, el suyo es una federación de reparticiones, y la conducción tiene a su cargo la difícil tarea de administrar permanentemente las tenciones que existen entre cada una de ellas.

Pero a pesar de esta dificultad, la construcción de una nueva conducción gremial -poder dentro o por fuera de la lista Verde- deberá llegar más temprano que tarde. Y distintos grupos de delegados empiezan a formar agrupaciones, urdir estrategias y maquinar alianzas para ser parte de ella.

Evidencia de esto es la acelerada proliferación de agrupaciones gremiales que por estos tiempos experimenta el Suoem. A las más viejas, la Agrupación Radical (Abel Amaya) y la agrupación Evita, se sumaron seis en los últimos 3 años, y tres de ellas en los últimos meses: UDT (por la Unión, por la Dignidad, por el Trabajo), Hugo del Carril y la Yupar.

El oficialismo sindical acaba de recibir una buena noticia. El Frente de Todos triunfó en las elecciones y el propio Rubén Daniele habría puesto a disposición de la alianza empleados municipales que le responden para colaborar con la fiscalización. El secretario general siempre se ha sostenido como un dirigente gremial afín al kirchnerismo y dice tener buenas relaciones con Carlos Tomada, ministro de Trabajo durante los doce años del kirchnerismo que podría volver al cargo si Alberto Fernández ratifica en octubre la victoria conseguida en las PASO.

Sin embargo, el peronismo local -cabe esperar- también jugará sus cartas en la sucesión de la actual conducción gremial. La pregunta central es cuándo.

Si se tiene en cuenta que tal sucesión deberá llegar en el próximo año o, en el mejor de los casos, tres años más tarde, debe entenderse que, en ambas hipótesis, el PJ se encontrará a cargo del Palacio 6 de Julio.

En el primer caso, lo hará llegando al poder, con un municipio que –como todas las órbitas del Estado- atraviesa problemas financieros severos, y en medio de su adaptación al gobierno de una ciudad que no administra hace casi medio siglo. En tales circunstancias hay quienes piensan que tener a un único interlocutor para tratar con el Suoem sería lo más conveniente.

Sin embargo, si la transición de la conducción gremial termina produciéndose tres años más tarde, encontrará al peronismo en las puertas de la campaña para su primera reelección. Por esas fechas, y ya ante una sucesión imposible de postergar, las diferentes agrupaciones de delegados que cohabitan en el Suoem estarán obligadas a mostrarse cada una más beligerante que la otra para sobresalir y conquistar a un electorado que la lista Verde habrá dejado definitivamente vacante.

En definitiva, la sucesión de la actual conducción llegará y, en todos los casos será traumática. Y si el PJ -como todos presumen- juega sus cartas en esta tenida, deberá merituar en qué momento prefiere hacerlo.