Hay datos que damos por ciertos, pero que en realidad cambian según el contexto. Y recién lo sabemos cuando alguien nos lo informa. Por ejemplo, al momento de llorar. Todos los seres humanos de este planeta lloramos, pero ¿sería lo mismo si lo hacemos estando en el espacio exterior?

No, no es lo mismo. En la Tierra, la fuerza de gravedad atrae los objetos, haciendo que las lágrimas generadas en los ojos caigan por nuestras mejillas. Pero, ¿qué pasa con las lágrimas cuando no hay gravedad? ¿Esa falta de gravedad hace que los astronautas no puedan llorar?

Los astronautas, al estar en órbita, suelen vivir en ambientes de llamada “micro gravedad”, que sin llegar a ser cero, es mucho menor que la de la Tierra. En esta situación los astronautas deben ingeniárselas para hacer las tareas diarias, ya que las cosas tienden a subir en lugar de bajar. Y en el caso de las lágrimas, en lugar de caer, se van acumulando, por lo que pueden llegar a cubrir la parte inferior de los ojos.

Por eso, los astronautas sí pueden llorar, aunque deben pensarlo dos veces antes de hacerlo, ya que las lágrimas forman ‘bolitas’ que, según indican, pican mucho en los ojos si no las enjuagan rápidamente con una toalla.