Por Bettina Marengo

Donde algunas fuerzas políticas ven un obstáculo casi insalvable, otras ven una oportunidad. Por primera vez se elige intendente en la ciudad de Córdoba con Boleta Unica de Sufragio de papel (BUS) en elecciones simultáneas con las de gobernador y, por lo tanto, el 12 de mayo debutará en esta Capital la boleta larga con todos los tramos electivos yuxtapuestos en una sola hoja. La última vez que coincidieron las elecciones provinciales y municipales de la ciudad de Córdoba fue en 2007. En ese turno se votó con la vieja boleta por partidos y resultaron ganadores Juan Schiaretti de Unión por Córdoba en la Gobernación y Daniel Giacomino del Frente Cívico para la Intendencia de la ciudad. A partir de allí se aplicó la BUS parida de la reforma política del 2008 y los comicios se celebraron en fechas distintas.
Por el cambio de diseño introducido en 2010 en la boleta de papel, con una sola cruz ubicada junto a la foto del candidato a gobernador, se puede votar toda la ristra de candidatos provinciales y municipales. A diferencia de lo que sucede la provincia de Santa Fe, donde también hay boleta única de papel pero dividida físicamente por tramos provincial y municipal, la BUS cordobesa es amigable con el voto completo.
Hacemos por Córdoba está militando el uso de esa cruz al lado de la imagen de Schiaretti. El gobernador es considerado por propios y extraños una locomotora electoral difícil de detener en la búsqueda de su reelección y con poder de tracción a favor de su candidato a intendente Martín Llaryora. “Si un oficialismo provincial paga los sueldos y las jubilaciones puntualmente, hace obras y mantiene poder de gobierno, la ciudadanía no encuentra razones para cambiar de rumbo”, razonó un opositor insalvable de Unión por Córdoba. A esto se suma que la oposición radical-Pro-juecista se presenta con ofertas divididas, lo que configura el escenario ideal para que éste y cualquier otro oficialismo retenga el gobierno.
Hacemos por Córdoba aspira a que Llaryora obtenga la misma cantidad de votos que Schiaretti y trabaja en territorio para evitar lo que otras fuerzas proponen: el corte de boleta. Por eso, en Capital, parte del tiempo y los recursos humanos de Hacemos por Córdoba se destinan a “enseñar a votar” sin salirse de la línea Schiaretti para gobernador, Alejandra Vigo para legisladora departamental y Llaryora para intendente.
La aspiración de máxima en Capital es no usar la cláusula de gobernabilidad en el reparto de bancas en el Concejo Deliberante, que se activa cuando quien gana la Intendencia no llega a la mitad más uno de los concejales por reparto proporcional.

Efectos “insalvables”
Los efectos de la BUS “larga” son considerados negativamente “insalvables” para candidatos a intendentes como Olga Riutort, Luis Juez y otros partidos menos conocidos o “chicos”, como Unión Ciudadana (que no es la kirchnerista Córdoba Ciudadana).
Riutort estuvo cerca de ser la vice de Llaryora, pero cuando esa opción se cayó decidió presentarse para la Intendencia y sin candidato a gobernador. Ahora la ex concejala destina parte de su campaña a “enseñar” a “cortar el voto” para que el elector elija candidatos provinciales por un lado y, con otra tilde, a ella misma y a sus concejales para gobernar la ciudad. Trata de evitar lo que denominan en Fuerza de la Gente la “comodidad” del voto full con una sola cruz ubicada junto a un candidato a gobernador en el extremo izquierdo de la BUS.
Pero además, el corte por tramo tiene que hacerse sin caer en lo que todos, oficialistas y opositores, quieren esquivar, que es la autoprovocación del voto nulo por elección de dos candidatos de distinta fuerza para un mismo cargo. Esto se produciría si una persona pone una tilde en el casillero de lista completa (pensando que elige sólo gobernador y legisladores provinciales) y coloca otra tilde en el candidato a intendente de otro partido. De esta maneral, el voto para intendente sería nulo (equivale a poner en el sobre de votación dos boletas de dos partidos distintos para presidente, por ejemplo).
En el caso de Córdoba Cambia, Juez no estaría confiando en la tracción que pueda ejercerle Mario Negri como postulante a la gobernación, desde la punta de la lista. En el bunker del ex embajador en Ecuador aseguran Negri está por encima de Ramón Mestre en intención de voto, pero que no le dan los números para ganarle a Schiaretti. Y que Juez está “ bien” ubicado en su carrera a la Intendencia, sólo que no cuenta con la tracción con que cuenta Llaryora.
En ese sentido, el juecismo teme que el diseño de la BUS (el diseño Carbonetti, le dicen) consolide el voto Schiaretti-Llaryora porque los ciudadanos no quieren complicarse en el cuarto oscuro y optan por no votar candidatos de distintas fuerzas para distintos tramos. “La psicología sencilla del votante”, ironizó un dirigente que habló con diario Alfil. No es que breguen por el “corte” de boleta, como Riutort, sino que lamentan lo que consideran un beneficio para Llaryora por el impulso de Schiaretti. Además, impulsar el corte de quienes opten por otros candidatos a gobernador que no sea Negri, los pone ante la posibilidad ya explicada del voto nulo.
“No le encontramos la vuelta”, resumió un dirigente del espacio que suele ser escuchado. “Y no hay forma de capacitar a un padrón que es la mitad de Uruguay, no hay solución”, admitió el hombre, que a su vez le reprochó a su propio partido no haber presentado, hace nueve años, objeciones legales al diseño de la BUS con el cuadrito del voto completo.