La crisis en Bolivia sigue escalando en medio de un clima de fuerte polarización, con violentos enfrentamientos entre opositores y oficialistas que ya dejaron tres muertos, 346 heridos y 220 detenidos. El ministro de Defensa, Eduardo Zavaleta, alertó sobre la gravedad de la situación al señalar que el país está a “un paso” del descontrol total, y que en cualquier momento empiezan a “contar los muertos por docenas”.

La jornada de ayer fue la más violenta desde los comicios del pasado 20 de octubre, con 97 heridos y un muerto en Cochabamba, una región del centro de Bolivia donde se vivió una ola de disturbios durante gran parte del día. Los otros dos fallecidos se produjeron el 30 de octubre en la ciudad oriental de Montero, en enfrentamientos entre partidarios y detractores del presidente Evo Morales.