Oriundas de la ciudad de Buenos Aires, Melanie Wolman y Nadia Javkin se unieron para darle forma a una idea muy simple pero que nunca se lleva a la práctica: conectar a los que producen alimentos con las personas que los consumen todos los días. Ese fue el germen que le dio vida a su emprendimiento.

“Sabíamos que queríamos hacer algo en gastronomía y había visto la idea es Estados Unidos, pero acá no existía”, relató Melanie tras su presentación ante el público durante la Experiencia Endeavor Neuquén 2019. Con un objetivo concreto, le dieron vida a un proyecto y comenzaron a puro pulmón, usando el living de Nadia como depósito y su propia voluntad para captar a los primeros protagonistas de su mercado en línea.

“Al principio salíamos a recorrer las ferias para contarles la idea a los productores y ahora son ellos los que nos vienen a buscar, y tenemos una lista de espera porque evaluamos que los productos sean naturales y que no se repitan las mismas alternativas”, detalló Melanie, que dirige el emprendimiento a sus jóvenes 28 años junto con Nadia, de apenas 34.

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Sebastián Fariña Petersen

Durante su charla motivacional, aclararon que primero solicitaban a sus propios amigos y conocidos que compraran los artículos, con el fin de motivar a los productores, que eran los que fijaban el precio. “Lo difundimos a través de Instagram y los pedidos empezaron a llegar, así que les dijimos a nuestros amigos que no era necesario que compraran porque ya teníamos clientes”, bromearon sobre el escenario.

Melanie y Nadia repasaron su proceso de crecimiento, que las llevó a alquilar un depósito más grande y contratar una decena de empleados. Entre las claves de su éxito mencionaron su formación como dupla, que les permite complementar su energía y tener un intercambio de ideas que enriquece la toma de decisiones.

En sus tres años de actividad, también lograron aprender de sus errores y hablaron de la necesidad de ser más reflexivos, de “parar la pelota” para pensar y evitar que la vorágine del trabajo diario lleve a los emprendedores por caminos equivocados.

Su mayor consejo fue, sin embargo, emprender con pasión. Aclararon que se trata de un camino cuesta arriba que les roba muchas horas de sueño, pero que es también la fuente de sus numerosas alegrías. Por eso, motivan a productores y clientes no solo con un cuidado espacio de comercialización sino con el júbilo que imprimen en todas sus acciones.

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