Sri Lanka rindió este martes un emotivo homenaje a los 310 muertos y 500 heridos de los atentados suicidas perpetrados durante el domingo de Pascua.

Los 21 millones de habitantes de la isla observaron tres minutos de silencio a las 08.30 locales, hora en que estalló la primera bomba, activada por un kamikaze en la iglesia católica de San Antonio de Colombo.

El gobierno decretó una jornada de duelo nacional el martes, por lo cual las banderas ondearon a media asta en los edificios públicos y la radio y la televisión transmitieron programas musicales.

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En la iglesia de San Antonio, decenas de personas, con una vela en la mano, rezaron en silencio, sin poder contener las lágrimas. Tras cumplirse los tres minutos de silencio, los fieles reanudaron la oración en voz alta.

"Hay tantos cuerpos que no podemos velarlos todos al mismo tiempo", explicó a la AFP Anthony Jayakody, obispo auxiliar de Colombo que celebraba la misa.

Unos 30 kilómetros al norte de la capital, en la ciudad de Negombo, en la iglesia de San Sebastián, blanco de otro atentado suicida, fueron veladas varias de las víctimas.

Al mismo tiempo, las fuerzas de seguridad seguían buscando a los responsables de los atentados, atribuidos por el gobierno al grupo islamista National Thowheeth Jama'ath (NTJ). Hasta el momento, ninguna organización ha reivindicado por ahora la autoría de los mismos.

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La policía local procedió a nuevas detenciones, por lo cual ya hay 40 detenidos desde el domingo.

En total, en el sangriento Domingo de Pascua se registraron ocho atentados, seis por la mañana y dos por la tarde, en varios puntos de Sri Lanka, un país privilegiado por los turistas por sus playas y su vegetación.

El número de víctimas pasó durante la noche de 290 a 310 muertos, después de que varios heridos que estaban en estado grave sucumbieran a sus lesiones. Entre las víctimas figuran 39 extranjeros, indicó un alto funcionario policial a la AFP.

Fuente: AFP