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El descendido Tigre revir­tió una desventaja de 0-2, venció a Colón de Santa Fe por 3 a 2 en inferioridad nu­mérica y consiguió la clasifi­cación a los octavos de final de la Copa de la Superliga, en el partido revancha de la serie, que se jugó ayer por la tarde en su estadio José De­llagiovanna.

Después de sufrir los go­les de Nicolás Leguizamón y Cristian Bernardi, a los 31 y 36 minutos del primer tiempo, el equipo de Néstor Gorosito emprendió una re­montada heroica que se con­sumó con tantos de Lucas Jansón (40’ del primer tiem­po), de penal, Matías Pérez Acuña (11’ del complemento) y el ingresado Carlos Chino Luna (36’), otra vez de penal.

Tigre, que jugará contra el ganador de la llave que deci­dían ayer Unión de Santa Fe y San Martín de Tucumán (ver página 25), quedó con 10 futbolistas -tras conseguir el 2-2- por la expulsión del defensor Alexis Niz, a los 13 minutos del segundo perío­do.

Colón fue de mayor a me­nor en el partido, hasta que­dar reducido a un equipo apático, sin alma y arrollado por un rival al que le sobró dignidad.

Hasta el 2-0 a su favor, el equipo de Pablo Lavallén tuvo un buen rendimiento, superó al rival por los costa­dos, con buena gravitación de Bernardi y Gabriel Es­parza, y justificó la venta­ja.

Pero Tigre nunca se dio por vencido, y terminó de convencerse de la posibili­dad de dar vuelta el parti­do cuando achicó diferen­cias antes del descanso, a partir de un penal anotado por Janson, tras una mano cobrada a Fernando Zuqui.

En el segundo tiempo Co­lón fue una sombra, y Tigre, una tromba. La igualdad llegó rápidamente con un cabezazo limpio de Pérez Acuña, que ingresó por el se­gundo palo del arquero Leo­nardo Burián.

De inmediato, el local su­frió la expulsión de Niz, pero no mermó en la ambición de buscar la victoria, dado que el empate con goles clasifi­caba a los santafesinos por el 0-0 en el Cementerio de los Elefantes.

A diez minutos del final y después de coquetear en un par de ocasiones con el tercero, Tigre encontró un penal que le permitió a Luna decretar la victoria y senten­ciar la serie a su favor, para el delirio de un público agrade­cido, pese al descenso, por la vergüenza deportiva de sus jugadores.s