Un grupo de padres del CEP 37 de Tobuna, colonia del municipio de San Pedro, mostraron gran preocupación por las condiciones en la que sus hijos deben asistir a clases, esto se debe a la presencia de murciélagos que invadieron el establecimiento causando un olor nauseabundo tanto así que uno de los cursos debió ser evacuado. 

 
Los estudiantes de cuarto año tienen clases en un viejo edificio de madera que no reúne las condiciones apropiadas por lo que piden un edificio de material ya que el actual es de madera. 
 
Desde el inicio del ciclo lectivo, en marzo, la comunidad educativa del establecimiento encara distintas tareas de limpieza en conjunto con la Municipalidad con el objetivo de erradicar y ahuyentar a los murciélagos del lugar. Sin embargo pese a la ardua labor que esto significó, la problemática continúa. 
 
La semana pasada los alumnos de los cursos más afectados tenían clases en el patio, en tanto ayer fueron trasladados a un viejo edificio donde antes funcionaba una residencia cuya edificación es de manera y su estado es precario. 
 
Ante este panorama, desde la dirección de la escuela hicieron saber a las autoridades de educación sobre lo sucedido. La situación despierta preocupación  en la comunidad educativa, ya que temen por la salud de sus hijos al inhalar el olor y estar en contacto con la materia fecal de los quirópteros que ocupan los cielorrasos de los cursos.
 
"Desde el comienzo de clases estamos con el conflicto de los murciélagos, el olor es insoportable, los chicos trabajan cubriéndose las narices, la semana pasada tuvieron clases afuera, hoy están en la residencia vieja, nosotros pedimos lo básico, un edificio nuevo, una escuela rancho como esta no existe más, los alumnos tienen derecho a un edificio en buen estado, no pueden estar en esa situación, estamos muy indignados”, indicó a El Territorio, Natalia Rodríguez, madre de dos alumnas de la escuela. 
 
La escuela se encuentra en la zona rural, a más de 33 kilómetros de San Pedro y es el único establecimiento cercano, si bien algunos hacen más de diez kilómetros para llegar a clases, donde más 100 alumnos pueden acceder al nivel medio por lo que en caso de que esta situación no se resuelva, se quedarían sin poder continuar sus estudios. 
 
Hace dos semanas con la ayuda de los padres y un equipo de personas enviados por la municipalidad, destecharon aulas para erradicar a los cientos de murciélagos, pero estos regresaron siendo el olor lo que más complica. 

Muerte de animales
Otro de los puntos que mantiene en vilo a los progenitores tiene que ver con que hace unos meses estuvieron en cuarentena por casos de rabia pareciente que causo la muerte de varios animales vacunos.
 
“Nosotros no tenemos un informe de salud para saber si la materia fecal o ese olor puede causar algún problema de salud, hay chicos que sienten picazón en el cuerpo por la materia fecal que cae del cielorraso, hace un tiempo hubieron casos de rabia que es trasmitido por los murciélagos, si no nos dan respuestas dejaremos de mandar a nuestros hijos a la escuela” señaló Rodríguez.