NUEVA YORK

Los precios del petróleo subieron ayer a su nivel más alto en casi seis meses, luego de que la Casa Blanca anunciara el fin de las exenciones que permitían a ocho países comprar crudo a Irán pese a las sanciones de Washington contra Teherán.

En Nueva York, el barril de “light sweet crude” (WTI) para entrega en mayo, referencia en EE UU del petróleo, ganó un 2,66%, 1,7 dólares, y se situó en 65,7. El WTI (West Texas Intermediate), cabe indicar, es una clase de petróleo bruto que los economistas utilizan como valor estándar para determinar el precio del petróleo bruto como materia prima en los mercados de intercambio, en el marco de contratos a largo plazo.

En Londres, el barril de Brent para entrega en junio, referencia europea, subió un 2,88%, 2,07 dólares, hasta los 74,04.

Según la agencia especializada S&P Global Platts, Irán exportó en marzo una media 1,7 millones de barriles por día, de los cuales 628.000 fueron vendidos a China.

EL ANUNCIO DE EE UU

Como se dijo, EE UU anunció ayer que empezará a imponer sanciones a todo país, incluyendo aliados como India, que compre crudo a Irán, un nuevo paso en su lucha contra Teherán que podría tensar sus relaciones internacionales.

Uno de los países afectados, Turquía, prometió desobedecer la orden de Washington, que provocó un estallido de los precios globales, aunque el presidente Donald Trump dijo que Arabia Saudita y otros aliados de Washington “más que compensarán” la caída de la oferta petrolera.

Con estas medidas, que específicamente ponen fin a las exenciones que permitían a ocho países seguir comprando crudo a Irán, Trump busca “llevar a cero las exportaciones” de petróleo iraní y “privar al régimen de su principal fuente de ingresos”, anunció la Casa Blanca.

Las amenazas de sanciones abren un nuevo frente de fricciones en las relaciones ya tensas de Washington con Beijing y Ankara.

“No aceptamos sanciones unilaterales e imposiciones sobre cómo estableceremos relaciones con nuestros vecinos”, aseguró en respuesta a la amenaza estadounidense el ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, que añadió que la medida no ayudará a la “paz y la estabilidad regional”.

La medida es especialmente delicada para India, aliada estratégica de Washington y tercer importador mundial de crudo, que ya enfrenta presiones de EE UU para dejar de comprar petróleo a Venezuela, en la lucha de Trump para derrocar al mandatario Nicolás Maduro.

El gobierno indio dijo estar “estudiando las consecuencias de la decisión”. “Si no respetan esto, habrá sanciones”, advirtió el secretario de Estado, Mike Pompeo. “Tenemos la intención de aplicar las sanciones”, insistió. Los otros cinco países sancionados -Japón, Corea del Sur, Taiwán, Italia y Grecia- ya han reducido drásticamente sus compras de crudo iraní.

Esta decisión del gobierno de Trump es su último paso en el aumento de la presión que desde el año pasado ejerce contra Teherán, cuando abandonó unilateralmente el acuerdo nuclear firmado en 2015 entre potencias occidentales y la República Islámica. Su retiro conllevó el restablecimiento de sanciones de Washington contra Irán, decisión apoyada por Arabia Saudita e Israel. A la medida la han acompañado amenazas a los países que sigan comercializando con Irán.

La prohibición de comprar petróleo iraní era la principal medida de esas sanciones, aunque Washington otorgó exenciones por seis meses a ocho gobiernos, al considerar que el mercado mundial no podía aguantar una brusca eliminación de las ventas de crudo iraní. (AFP)