Un obrero de Reino Unido decidió filmar con una cámara Go Pro cómo destruía cinco casas  porque sus jefes no le pagaban el suelo. Los daños ascienden a unas 850.000 libras esterlinas.

Daniel Neagu, de 31 años, es de origen rumano, pero llegó a Inglaterra en 2015 y trabajaba como jefe de obra para una constructora, al menos hasta el pasado sábado. Luego de varias discusiones con sus superiores porque no le depositaban el dinero que le correspondía, decidió vengarse.

Con una excavadora destruyó cinco viviendas que había edificado la para constructora y mientras las derribaba se lo escucha silbar. Según el Daily Mail, el hombre dijo que lo hizo "para darles una lección".

Cuando finalizó, Neagu se quedó en el sitio y esperó tranquilamente a la policía. A los pocos segundos, una pareja se acercó y él les dijo: "Hola. Si gustan pueden llamar a la policía. Lo hice porque no me pagan. Trabajo para McCarthy y Fentons".

Y siguió: "Estos tipos piden 400.000 libras por estas casas, pero no tienen para pagarle 16.000 a sus empleados". Neagu, al ser jefe, tenía a cargo a seis personas a quienes tampoco les pagaban y lo amenazaron para que presione a la constructora.

Daniel Neagu trabajoaba para McCarthy y Fentons (captura de pantalla).

Daniel Neagu trabajoaba para McCarthy y Fentons (captura de pantalla).

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Bajo estas intimidaciones, el hombre prefería estar bajo custodia en una cárcel porque se sentía más seguro. En este sentido, él mismo llamó a la policía de Hertfordshire, quienes cuando llegaron lo arrestaron sin resistencia.

El fiscal explicó que las casas, que estaban vacías, tuvieron que ser reconstruidas, duplicando el costo que cubre el seguro. Neagu, que es soltero y vive en Athelstone Road, se declaró culpable y las autoridades encontraron que no tenía antecedentes penales en el Reino Unido ni tampoco en Rumania. Por ello, lo sentenciaron a cuatro años de prisión.

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Otra cosa que motivó su venganza fue porque, según su testimonio, uno de los representantes de la compañía lo llamó "gitano" y "estúpido".

"Causó pérdidas financieras en una escala muy significativa. Incluso si le debían dinero, o si hubo amenazas o si se sintió menospreciado, nada de eso puede justificar su conducta. Algo así es inaceptable en una sociedad civilizada", declaró el juez que dictó la sentencia.

CD.

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