Al término de las primeras dos jornadas del Sínodo especial de la Amazonia que tiene lugar en el Vaticano, la polémica cuestión de ordenar curas a ancianos casados con familias y de probada fe, los Viri Probati, se instaló ampliamente en los debates de los 183 padres sinodales presentes en el aula vecina al gigantesco recinto para las audiencias generales, con el Papa presidiendo las tres sesiones realizadas. Las deliberaciones continuarán tres semanas y concluirán el domingo 27.

La potencia polémica de los Viri Probati en la guerra interna que se combate en la Iglesia, impulsada con una conspiración ultraconservadora, es al menos similar a la cuestión de devolverles los sacramentos a los católicos casados por la Iglesia y divorciados y vueltos a casar por el civil, que conmovió al segundo Sínodo de la Familia de 2015.

Los ultraconservadores acusan desde entonces de “grave herejía” a Francisco por violar la insolubilidad del matrimonio religioso. En la exhortación apostólica que firmó el Papa con las conclusiones del Sínodo de la Familia, estableció en una nota al pié de página que era facultad de los obispos establecer si había condiciones para un camino penitencial de los católicos divorciados y autorizarlos a recibir los sacramentos que les habían sido prohibidos.

El sínodo sobre la Amazonia. / AFP

El sínodo sobre la Amazonia. / AFP

El tema de los Viri Probati es en sustancia muy distinta, pero los ultramontanos sostienen que representa también un ataque a fondo de la doctrina católica que establece el celibato de los sacerdotes en la Iglesia latina, que representa el 90% de los 1.300 millones de fieles en el mundo.

El cardenal brasileño Claudio Humes, relator general de Sínodo, dijo en su intervención que las poblaciones indígenas de Amazonia piden que “se abra el camino a la ordenación sacerdotal de los hombres casados residentes en las comunidades”, donde existe una gran falta de curas para atender las necesidades espirituales de comunidades esparcidas en gigantescos territorios amazónicos.

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Humes reclamó también que se identifique “un ministerio adaptado a las mujeres dirigentes de las comunidades”, otro tema espinoso porque los ultraconservadores consideran que el propósito herético en estos casos es de plantear de contrabando la ordenación sacerdotal de las mujeres.

El cardenal Humes --quien durante el Cónclave que eligió a Jorge Bergoglio en marzo de 2013, estuvo sentado al lado de su amigo argentino y le dijo cuando se levantó a aceptar la elección de los cardenales “no te olvides de los pobres”, y que sugirió a Bergoglio elegir el nombre de Francisco, por el santo de Asís--, destacó en su intervención que la cuestión es la “carencia de presbíteros al servicio de las comunidades locales en el territorio, con la consecuente falta de la Eucaristía al menos los domingos, y otros sacramentos”.

Humes destacó la “falta de una adecuada pastoral con presencia cotidiana”, cuando la celebración de la eucaristía, al menos los domingo, “es fundamental para el desarrollo progresivo y pleno de las comunidades cristianas”.

Papa Francisco durante la procesión previa a apertura del Sínodo sobre Amazonia./ Foto: Víctor Sokolowicz

Papa Francisco durante la procesión previa a apertura del Sínodo sobre Amazonia./ Foto: Víctor Sokolowicz

Su intervención pasará a la historia de los grandes momentos de los sínodos mundiales de obispos, una institución creada por el Concilio Vaticano II en los años sesenta. El reclamo de ordenar a los Viri Probati, según sus partidarios no significa negar el celibato eclesiástico “sino responder a las necesidades espirituales extremas de las comunidades católicas en los países amazónicos”.

Otros participantes se opusieron a la introducción de este gran cambio. Señalaron que “la necesidad es legítima pero no puede condicionar un re pensamiento sustancial de la naturaleza del sacerdocio y de su relación con el celibato, previsto para la Iglesia de rito latino”.

El choque por esta cuestión inevitablemente abrirá un debate con fuertes acusaciones de “herejía” por parte de los tradicionalistas, que quieren desmontar del poder al Papa Francisco. Fracasados hasta ahora los intentos de cisma, pretenden volcar los esfuerzos a la orientación del futuro Cónclave que nombrará al sucesor de Bergoglio, pero también esta vía aparece cerrada porque el Papa argentino cuenta ya con una mayoría “bergogliana” entre los 128 cardenales electores que elegirán al próximo Obispo de Roma.

El prefecto del dicasterio para las Comunicaciones Paolo Ruffini, afirmó en su intervención en el Sínodo que lo de los Viri Probati “no es la única posibilidad”.

“No creo que esta sea la respuesta, pero se deben escuchar los pedidos que llegan de las comunidades católicas del Amazonas”.

Vaticano, corresponsal